ACTUALIDADES

domingo, 31 de enero de 2010

[CULTURA] Homenaje al Comité Internacional que salvó el Tesoro Español durante la Guerra Civil

Natividad Pulido

(En la imagen, algunos de los documentos del Archivo de Naciones Unidas en Ginebra, digitalizados por el Ministerio de Cultura y a los que ha tenido acceso ABC, como el Acuerdo de Figueres y el Inventario de los Tesoros de Arte Españoles, además de cartas y telegramas enviados, entre otros, por Timoteo Pérez Rubio y el duque de Alba)

Si, como dijo el artista Josep Renau, «las obras del pasado valen tanto más cuanto más se ha luchado por ellas», la colección del Prado -ya de por sí de incalculable valor- no tendría precio jamás. Así lo hicieron «hombres crédulos y magníficos», como relataba María Teresa León, «que, a pesar de no haber pisado jamás las salas del museo, salvaron para los inteligentes del mundo la maravillosa pinacoteca de Madrid». Son esos hombres de los que decía Antonio Machado que «no hablan de patria, pero la defienden con su sangre». Son todos aquellos que pusieron a salvo el tesoro artístico español (no sólo del Prado, sino de otros muchos museos, instituciones, iglesias y colecciones privadas) durante la Guerra Civil, llevándolo a partir de abril de 1936 en 71 camiones de Madrid a València, primero, y a Catalunya, después, para sacarlo del país en febrero de 1939, vía Perpiñán, con destino a la Sociedad de Naciones en Ginebra, cuando peligraba la integridad de las obras a causa de los bombardeos de la aviación.

Fue un periplo épico, en el que un grupo de gente, muchos iletrados, prefirió arriesgar sus vidas por salvar obras de arte, seguir con sus pies destrozados antes que subirse a un goya o un velázquez. Y es que, como le dijo Azaña a Negrín, «el Museo del Prado es más importante para España que la República y la Monarquía juntas... Si los cuadros desaparecieran o se averiasen gravemente, tendría usted que pegarse un tiro».

- Y Negrín no se pegó un tiro.

Afortunadamente, no tuvo que hacerlo: todos los cuadros regresaron sanos y salvos, con la excepción de dos goyas, «La carga de los mamelucos» y «Los fusilamientos del 3 de mayo», que volvieron del exilio con heridas de guerra (hoy ya curadas), a causa del choque del camión en el que iban contra un balcón.

Durante casi setenta años aquella odisea ha sido casi olvidada. Casi, porque hubo historiadores como Arturo Colorado que han sacado a la luz aquella gran aventura. Su exhaustiva investigación se recoge en «Éxodo y exilio del arte» (Cátedra). El propio Museo del Prado -nunca es tarde si la dicha es buena- rindió homenaje en 2003 a la Junta del Tesoro Artístico -esa «Cruz Roja del Arte» salvó más de 27.000 obras (140 toneladas de arte)- con la exposición «Arte protegido». Y se cumplió el deseo de Josep Renau: «Algún día se colocará a la entrada del Prado una placa advirtiendo al visitante del sobrevalor que la epopeya de 1936-1939 añadió a las obras que hay allí».

Pero aquella deuda se había saldado sólo a medias. Quedaba aún pendiente reconocer la labor desarrollada por un Comité Internacional de expertos, creado en enero del 39, que, generosa y altruistamente, defendió con uñas y dientes un patrimonio que no era de ellos. «La deuda que tenemos con el Comité Internacional, decía el pintor Josep Maria Sert, es doble e indiscutible. Una material y otra de orden moral; ambas de honor». Esa deuda se saldará mañana con un emotivo acto de homenaje «in memoriam» del Gobierno español al Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles, que presidirá José Luis Rodríguez Zapatero. El homenaje se enmarca dentro del ambicioso programa de actividades organizadas con motivo de la Presidencia Española de la Unión Europea.

Son tres los actos previstos, organizados por el Ministerio de Cultura y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. Por un lado, se entregará en el Prado la Orden de las Artes y las Letras a los directores de los museos e instituciones que colaboraron en el Comité (Louvre, Metropolitan, Rijksmuseum, Tate...)

Desgraciadamente, no queda vivo ninguno de sus protagonistas. Además, una exposición de carácter didáctico en el Paso de Recoletos, «Arte salvado» -recorrerá las mismas ciudades que el patrimonio evacuado en la contienda: Madrid, València y Catalunya-, y un congreso, «Patrimonio, Guerra Civil y Posguerra», que se celebrará desde mañana y hasta el miércoles en el Prado. Ambos los coordina Arturo Colorado, máximo especialista en la materia.

El Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, ha tenido acceso al Archivo de la Sociedad de Naciones de Ginebra y ha podido digitalizar toda la documentación relativa al traslado del Tesoro Artístico Español a Suiza durante los últimos meses de la Guerra Civil. Todo ese jugoso material podrá ser consultado no sólo en el Centro Documental de la Memoria Histórica, sino también, en los próximos meses, en internet. Concretamente, en el Portal de Archivos Españoles (PARES), que tan sólo el año pasado tuvo más de 124 millones de visitas.

(Llegada de las obras a la Estación del Norte de Madrid en septiembre de 1939, procedentes de Suiza)

- A la luz de los faros.

Un valiosísimo tesoro al que ha tenido acceso ABC y en el que hallamos cartas, telegramas, fotografías y documentos tan destacados como el Acuerdo de Figueres (firmado a la luz de los faros de un coche, porque no había electricidad, permitió el traslado y fijó las condiciones de la evacuación a Ginebra) o el inventario completo de las obras de arte que viajaron a Suiza. Además, Cultura ha colaborado con Aitana Alberti en la reedición del libro de su madre, María Teresa León, «La Historia tiene la palabra: Noticia sobre el salvamento del Tesoro Artístico de España». El primer investigador que tuvo acceso a este tesoro fue Arturo Colorado, para quien «no es justo atribuir el éxito de la evacuación a Alberti y María Teresa León. Ella intervino en la evacuación a València en la primera etapa, durante un periodo muy corto, que además no estuvo caracterizado por las mejores condiciones de embalaje y transporte. Alberti era sólo su acompañante».

Colorado, que desvela a ABC quiénes fueron los verdaderos protagonistas de esta historia y traza sus perfiles en estas mismas páginas, narra cómo fue su encuentro con este archivo tantos años oculto: «Tuve la suerte de que, investigando las pinturas de Sert en el Palacio de Naciones, se acababa de desclasificar toda esta documentación y pude acceder a este tesoro. Había una historia que sacar a la luz». El acto de mañana es, para él, «muy emotivo, pues supone la culminación de muchos años de investigación. Se va a reconocer la deuda que tenemos todos los españoles con aquellos que salvaron nuestro patrimonio, cuyo pago llevo años reivindicando».

- Un precedente.

Destaca Arturo Colorado la labor pionera de aquel Comité Internacional como «precedente de solidaridad internacional por un patrimonio en peligro, del concepto de patrimonio de la humanidad. Salvó un patrimonio que no era suyo, pero que era de todos. Sus miembros dirigieron después en sus países, cuando estalla la II Guerra Mundial, la evacuación de sus propios patrimonios. El modelo español de evacuación fue seguido en los países democráticos en guerra: Francia, Holanda, Bélgica, Reino Unido. La normativa internacional sobre protección del patrimonio, que planteaba una protección «in situ» en los propios museos, se cambió, tras la experiencia española, por la evacuación». ¿Pudo perderse alguna obra? «No. En cuanto a lo que fue controlado por la Junta del Tesoro, todo lo que salió de España volvió a España».

- Los protagonistas de un salvamento inernacional.

Timoteo Pérez Rubio.- Presidió la Junta Central del Tesoro Artístico. fue firmante como testigo del Acuerdo de Figueres, acompaó a las obras hasta Ginebra y participó en su inventario. Casado con Rosa Chacel, el pintor se exilió a Brasil, donde murió en 1977.

Josep Maria Sert.- El pintor tuvo un papel central en la creación del Comité Internacional; fue su gestor. Gracias a sus relaciones en todo el mundo y su gran prestigio, aunó voluntades, puso de acuerdo a los museos y a la Sociedad de Naciones.

D. David-Weill.- Banquero de origen judío y aficionado al arte, atesoró una importante colección, que fue requisada por los nazis. Fue el presidente del Comité Internacional. No logró que Franco reembolsara los gastos del viaje de las obras a Suiza.

Jacques Jaujard.- Era subdirector del Louvre (más tarde fue director) y delegado oficial del Comité Internacional. Negoció con el Gobierno de la República el Acuerdo de Figueres. Participó con Pérez Rubio en el traslado e inventario de las obras.

Neil MacLaren.- Fue el observador británico del Comité Internacional y firmante también del Acuerdo de Figures. Sus detallados artículos en prensa sobre el proceso de evacuación le convierten en el principal testigo de aquella gesta.

fuente: ABC

sábado, 30 de enero de 2010

[REPÚBLICA] ¿Felipe VI o república?

Roberto Lertxundi
senador por Euskadi del PSE-EE

En las fechas de cambio de año se producen reiteradamente los mensajes del Rey de España, tanto en Nochebuena como el 6 de enero, día de la Pascua militar. Se han convertido en un elemento clásico del calendario navideño, sin más objetivo que recalcar la existencia de Juan Carlos de Borbón y de la institución monárquica. El contenido de dichos mensajes carece habitualmente de interés: todo el mundo sabe, es de conocimiento público (incluidos todos los comentaristas, politólogos y tertulianos, que actúan como experimentados 'mensajólogos') que los textos se redactan en La Moncloa y que los funcionarios o asesores de turno ponen en la real boca lo que resulta interesante al Gobierno del momento: de ahí la permanente llamada a la responsabilidad, a la unidad, a la búsqueda de acuerdos, al consenso... Si repasan los mensajes de los últimos 25 años, verán que, salvo acontecimientos de actualidad, los mensajes presentan mínimas variaciones, siendo irrelevante en qué año se emiten y qué partido (PSOE o PP) ocupa el Gobierno del país.

Quizá sea éste el principal valor de los mensajes reales: la nula importancia de sus contenidos, la no implicación con los problemas y con los planteamientos políticos. De esa manera la Monarquía se sitúa en el lugar que le otorga la Constitución: el Rey reina pero no gobierna, la Carta Magna lo coloca en esos márgenes y hemos de admitir que el aburrimiento de los mensajes reales comporta un dato de normalidad constitucional. De ahí que, no teniendo de qué discutir, este año se haya polarizado el debate en torno a la emisión del mensaje navideño por el segundo canal de la ETB, la televisión pública vasca. En mi opinión, un debate absurdo porque, dada la amplísima oferta televisiva, cualquiera puede elegir un canal en el que no esté actuando el monarca. La protesta nacionalista no ha sido una protesta antimonárquica, sino estrictamente antiespañola, una pataleta respecto a las relaciones Euskadi-España.

Efectivamente, el PNV nunca ha hecho ascos a la institución monárquica, ni en su periodo fundacional, ni en los años setenta, durante la Transición. Recuerden todo aquello del 'pacto con la Corona', que en boca de Xabier Arzalluz era la expresión máxima de la soberanía foral vasca. Con toda probabilidad, el PNV habría discutido igual si en lugar del Rey el mensaje lo hubiera realizado el presidente de la república española. La oposición nacionalista (de todo el abanico partidario) a la emisión del mensaje no es antimonárquica, es estrictamente antiespañola. Me parece positiva la decisión del Consejo de EITB de emitir el mensaje: no pasa nada, no significa ningún cambio de fondo y encaja bien con el propósito de una normalización del papel de Euskadi en el conjunto del entramado político español.

Dicho todo esto, resulta sorprendente que en todas estas polémicas no se haya entrado a discutir prácticamente nada sobre el propio significado de la Monarquía en España. Aunque fuera de manera especulativa y sabiendo que no forma parte de lo que se considera políticamente correcto. Es evidente que, digan lo que digan los nacionalistas vascos, Euskadi es tanto o tan poco monárquica como el resto de España. No ha habido mediciones adecuadas del respaldo al 'juancarlismo', pero si atendemos a los sondeos demoscópicos puede presumirse bastante más amplio de lo que nos gustaría a los republicanos de razón y corazón. Y es en torno a esto donde puede plantearse alguna reflexión acerca del futuro de la Monarquía en España. Ahora que ni el tema es urgente ni es una demanda de la actualidad política, y que encaja, por tanto, perfectamente en el terreno de la reflexión.

Y es que en los últimos tiempos hemos asistido a cosas tan extrañas como la petición de intervención real en el caso de la pacifista saharaui Haidar por parte del líder de Izquierda Unida, fuerza de clara orientación republicana, pidiendo al monarca que asumiera funciones que no le otorga la Constitución. O Joseba Egibar, calificando como «súbditos» en lugar de 'ciudadanos' a los que no piensan como él en esta materia.

Kepa Aulestia, en uno de sus interesantes comentarios, escribía un par de afirmaciones muy precisas en torno a esta situación: «La emisión del discurso del Rey en el canal vasco, no supone un cambio sustancial en el juego político». «Retrato de un país al que no le sobra el Rey pero que nunca pedirá más monarquía». Ése es el quid de la cuestión. La leal gente republicana, la que entiende que la democracia casa con la república y no con la monarquía hereditaria, otorga a Juan Carlos I el papel de monarca de la Transición y no está dispuesta a aceptar el trágala de una dinastía juancarlista. El fondo del debate es si el hecho de que Juan Carlos I haya sido el monarca del pacto de la Transición obliga a la democracia española a otorgar el mismo papel a sus herederos. Creo, en buena lid, que puede perfectamente plantearse lo contrario: la Monarquía de la Transición es transitoria y a partir de ahí no hay nada predeterminado.

El Rey ha cumplido su papel, con luces y sombras, como siempre que hay largos periodos de protagonismo; ha sido discreto y ha facilitado el desarrollo constitucional. De acuerdo, pero después ¿qué? ¿Por qué España tiene que ser monárquica como consecuencia indirecta de los pactos constituyentes? Éste es el debate. Al padre se le agradecen los servicios prestados, pero a los demás se les envía educadamente a la vida civil, como cualquier familia española. Caminos hay para modificar la Constitución -por cierto, Felipe VI no cumpliría lo más elemental de la Ley de Igualdad que obliga a toda la ciudadanía-, incluida la iniciativa popular de referéndum para que la gente se pronuncie sobre el posjuancarlismo. Y ahí seguro que nos encontramos mucha gente que interpreta a la actual monarquía española como un pacto de equilibrio de fuerzas en un momento determinado, pero que carece de potencialidad más allá de su protagonista principal.

Y si se legitiman ganando en referéndum, se establecería una situación nueva, contemporánea, no hereditaria de los miedos y equilibrios de los años 70. El debate está servido.

fuente: El Correo

jueves, 28 de enero de 2010

[PROGRESO] El Consejo Económico y Social considera una 'chapuza' la Ley de Economía Sostenible

El Consejo Económico y Social (CES) se sumará a las críticas despertadas por la Ley de Economía Sostenible si, como está previsto, aprueba este jueves un duro Dictamen contra el texto remitido por la vicepresidenta económica, Elena Salgado. En este documento, al que ha tenido acceso nuevatribuna.es, el órgano consultivo critica aspectos esenciales de la ley, tanto en su forma, como en su fondo, y en concreto, contra lo que califica de “nulo” desarrollo de la dimensión social que, a su juicio, debería tener la propuesta ‘estrella’ del Gobierno Zapatero.
Justificar a ambos lados
Tras lanzar diversas cargas de profundidad contra “la técnica legislativa” utilizada en la elaboración del Anteproyecto, el CES repasa las carencias de los asuntos de fondo, entre ellos, la ausencia de estudios de impacto económico y, en particular, “el prácticamente nulo desarrollo de la dimensión social del patrón de crecimiento que la Ley pretende impulsar”.

Respecto a la técnica legislativa, el CES manifiesta que “no resulta adecuada” para abordar “los múltiples cambios normativos que se incorporan”, mientras que critica carencias esenciales como la falta de una exposición de motivos.

El Consejo critica la mezcla de medidas estructurales y coyunturales en un solo texto que debería haber tomado la forma de “piezas separadas”, en especial en aquellos aspectos que tienen que ver con leyes de carácter orgánico, entre las cuales, cita el capítulo relacionado con la Formación Profesional.

- Ley anti-descargas.

Por otro lado, el CES echa leña al fuego sobre la supuesta improvisación con que se ha elaborado la norma al destacar que, mientras algunas regulaciones permanecen a un nivel de “términos muy generales”, en otras ocasiones “descienden a un nivel de detalle más propio de un desarrollo reglamentario”. A modo de ejemplo, se refiere a la polémica disposición final primera, que contempla el cierre de las webs con enlaces a páginas que permitan descargas gratuitas.

El CES considera que "con el fin de ofrecer un marco legal suficientemente claro, predecible y generador de certidumbre para todos los actores involucrados, usuarios y operadores, que a la vez conjugue los diferentes derechos e intereses en juego, se debería producir una reforma integral del marco regulatorio de la protección de la propiedad intelectual y de la normativa de aplicación que regula el funcionamiento de las Entidades y Sociedades de gestión de derechos de autor".

Por último, el dictamen propuesto por la comisión especializada del Consejo hace notar la falta de un análisis riguroso del impacto económico que provocará la Ley. “Sería necesario realizar un mayor esfuerzo en cuantificar el impacto económico de las medidas contempladas en el Anteproyecto”, concluye.

- 'Nulo' desarrollo social.

Entre sus observaciones generales, el Consejo dedica un apartado especial al aspecto social que contienen los 137 artículos del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible. “El Consejo Económico y Social quiere llamar la atención sobre el prácticamente nulo desarrollo de la dimensión social del patrón de crecimiento que la Ley pretende impulsar”, insiste.

En este sentido, el Consejo recuerda que “no existen a lo largo del articulado más que menciones muy esporádicas” a objetivos como el “empleo de calidad”, “la igualdad de oportunidades” y “la cohesión social”, a pesar de que figuran entre las principales metas que la Ley pretende lograr.

En concreto, el Consejo enumera una serie de asuntos cuyo desarrollo el Anteproyecto “debería contemplar” como son la protección social, el sistema educativo, el sistema sanitario, las políticas demográficas, la creación de empleo de calidad, el desarrollo rural y agrario, y, especialmente, “el desarrollo industrial”.

- Control de los reguladores financieros.

Tampoco las medidas previstas para sentar las bases que limiten los efectos de una crisis financiera en el futuro salen indemnes del análisis del CES.

Aunque el Consejo estima que "con carácter general, las normas contenidas en este Capítulo responden a (dicho) objetivo", también advierte de que "algunas de las iniciativas planteadas se anticipan a normas internacionales y comunitarias sobre el sistema financiero, actualmente en fase de discusión, que podrían afectar al contenido del Anteproyecto al requerir modificaciones en un periodo de tiempo relativamente corto".

fuente: nuevatribuna.es

miércoles, 27 de enero de 2010

En defensa de la cultura, el progreso y la unidad por la República

Poco a poco, los valores más reaccionarios que dominaron el mundo durante siglos, avanzan de manera preocupante en Europa y en especial en nuestro país, tratando de cercenar o liquidar los espacios de libertad que hombres y mujeres como nosotros conquistaron con sacrificio y valor a lo largo de la historia.

España vive hoy una auténtica involución, que alcanza al ámbito de la cultura y la educación, dirigiéndose año tras año hacia una oscuridad cada vez más profunda, a través de un sistema de enseñanza cada vez más deficiente en medios, herramientas y contenidos, pero también a por del intento de transformar el mero ocio en valores culturales, con un despliegue de ofertas tan apabullante que apenas se puede distinguir entre calidad y banalidad en la superficie. Tenemos, eso sí, una cultura cada vez más mercantilizada que, como en otros aspectos ciudadanos, ha consolidado una oligarquía económica y política que se aleja día a día de la ciudadanía y de los objetivos que debieran ser prioritarios en nuestra sociedad.

La grave crisis económica en el mundo, y concretamente en España, ha demostrado además, que de nuevo son los trabajadores y trabajadoras quienes tienen que soportar sobre sus hombros los desmanes de una oligarquía empresarial y financiera, que sale de ésta más reforzada si cabe. Además, la corrupción que se ha incrustado en la sociedad española, en muchos cargos públicos, en las empresas, etc, interesadas únicamente por su riqueza y éxito personales e impulsados por una sola pasión: la codicia.

Nos encontramos, por tanto, en un momento crucial en la historia de España. Una nueva generación, a la que no le tocó ratificar con su firma el olvido de lo que fueron la libertad y la democracia en nuestro país - un pacto de amnesia que dura ya tres décadas - , empieza a recuperar la memoria y a plantear lo que entonces no estaba permitido.

En los últimos tiempos, el cuestionamiento de la institución impuesta por el franquismo se hace cada vez más fuerte. La monarquía española, no sólo no es democrática (nunca una monarquía lo és) ni carece de la legitimidad que otorgan las urnas, sino que hace uso de los fondos públicos del pueblo español de manera absolutamente opaca y sin rendir cuentas a nadie.

Por ello, la construcción de una nueva República que determine el sistema de gestión del Estado Español, cobra cada vez más actualidad y va abandonando progresivamente el rincón de lo impensable, para convertirse en una posibilidad cada vez más cercana y asequible.

Con la inmensa alegría y el optimismo de vislumbrar un nuevo país de justicia, progreso y cultura, nosotros y nosotras, pertenecientes al mundo de la cultura y el espectáculo, las letras, las artes, la investigación y las ciencias, los sindicatos de clase, las organizaciones sociales y políticas, las asociaciones culturales, ateneos republicanos, colectivos de estudiantes, medios de comunicación, ciudadanos y ciudadanas de toda condición armados de valor para iluminar una sociedad nueva, declaramos nuestra identificación plena y activa con los valores republicanos de la libertad y dignidad humana, de la solidaridad entre los pueblos y la fraternidad entre quienes habitan nuestro país, sea cual sea su lugar de procedencia, y anunciamos nuestro compromiso con la Tercera República.

Proclamamos por tanto nuestro compromiso con la unidad de todo el movimiento republicano, siempre de progreso y con todas sus ideologías, y anunciamos una ofensiva cultural y política en todos los frentes para lograr la hegemonía de los valores republicanos dentro de la sociedad española y la apertura de un Proceso Constituyente por una República que defendemos como profundamente justa, culta, participativa y solidaria, donde el protagonismo se otorgue al conjunto de la ciudadanía, frente a cualquier oligarquía económica o política.

Hoy, la luz de la memoria de quienes nos precedieron ilumina nuestro futuro. Los y las descendientes de la Segunda República seremos quienes engendren la Tercera, porque aunque quisieron cortar todas las flores, nadie podrá detener la primavera.