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domingo, 2 de mayo de 2010

[CULTURA] La Corona y la República de las Letras

María José Rubio


Con la primavera, la Cultura se anima. Entre días y ferias del Libro, la familia real pone nombre y cara a diversos premios culturales. Los más recientes: el Cervantes, entregado con solemnidad por el Rey Juan Carlos y que este año ha contado con la anécdota de un ilustre premiado -José Emilio Pacheco- en calzoncillos, o el menos conocido, pero no menos importante, Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, concedido al poeta y académico Francisco Brines. Bendita Cultura, que merece los oropeles, y bien premiados los premiados, por esforzarse en sacarle brillo a la vida.

El fomento de la cultura cuenta entre las obligaciones más agradecidas de la Casa Real. A todos nos mueve el afán de grandeza y nos halaga el reconocimiento de los méritos. Si el que nos entrega el premio lleva corona y manto de armiño, mejor que mejor. ¿Quién se atreve a rechazar el ringorrango de los Nobel? Solo dos personas- el filósofo Jean-Paul Sartre y el químico Richard Kuhn- lo han hecho en su historia. Cuanto más protocolo y etiqueta en la entrega de condecoraciones, más se admira la categoría de los galardones y de los galardonados. Así funcionan también nuestros Premios Príncipe de Asturias, refinado escaparate internacional de España.

Pero no son éstas las únicas condecoraciones culturales que llevan representación regia. Con el nombre de nuestro monarca se entregan los premios Rey Juan Carlos de Derechos Humanos, de Economía, y el Internacional de Periodismo. A ellos se suman los premios Reina Sofía de Composición Musical o el de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural. La princesa de Asturias ha aceptado recientemente la presidencia de honor del Premio Cirilo Rodríguez de Periodismo para corresponsales en el extranjero.

Curioso y enriquecedor contrapunto: La Corona en complicidad con el conjunto de sabios y eruditos que conforman lo que desde la Edad Media se conoce como la República de las Letras, la imaginada institución donde no hay presidentes ni monarcas, ni votos ni líneas de sucesión, solo los méritos del intelecto.

fuente: Reyes, príncipes y ranas

1 comentario:

  1. Hace muchos años que la clase de los intelectuales se arrimó al poder y se ha acostumbrado a los premios con frac, las comidas de nuestroa afamados chefs, las corridas de toros ¿fiesta nacional de quien? con el puro y la tonadillera al lado y si es posible el guiño cómplice a los reyes o los príncipes...je,je,je que majos son. Y como son tan majos nos olvidamos que están donde están por la gracia de Dios y de nuestro "querido dictador". ¿Dónde han quedado las ideas de la ilustración, o las ideas revolucionarias de nuestra segunda República, o los movimientos culturales en contra de la dictadura del 68 y la transición? Que fenomenal, todos nuestro eruditos comiéndose los mocos con la familia real y agachando el lomo para besar la mano de la reina. Joder, que asco, si hasta la gente que presumía de ser más de izquierdas se parte los piños por ir a cenar con la familia real.(Cantautores, artistas y demás) Si el mundo de la cultura vuelve a depender de los mecenas aristocráticos estamos aviados el populacho.Pero si ni tan siquiera el dinero de los premios sale de su bolsillo, si sale de los impuestos de todos los españolitos, vaya cara más dura.

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