ACTUALIDADES

martes, 22 de junio de 2010

BANDERAS REPUBLICANAS ADONDE VAYAN LOS BORBONES

En este grupo informaremos de las agendas oficiales y diferentes actos públicos adonde asistan los miembros de la familia real, para que haya banderas republicanas adonde vayan los borbones.

Contamos con la colaboración del movimiento republicano para hacer visible nuestras reivindicaciones allí donde haya un borbón.

enlace al grupo:

-- BANDERAS REPUBLICANAS ADONDE VAYAN LOS BORBONES --

miércoles, 16 de junio de 2010

[REPÚBLICA] El mundo rural andaluz fue fundamental para desmontar la estructura franquista

La historia ha alimentado la idea de una sociedad andaluza civil apática o de reacciones irracionales y violentas. Ha concedido habitualmente al mundo rural andaluz una imagen de atraso, desmovilización política e ignorancia. Por eso, en la historia de la democracia española su papel ha quedado relegado a un segundo plano.

“La imagen de España que se traslada al exterior es que la democracia se implantó en una cena entre líderes políticos. Cuando la historia es mucho más compleja. En el caso de la Transición española sabemos con seguridad que el mundo rural andaluz jugó un papel importante en la transición a la democracia; los movimientos asociativos fueron claves para desmontar el aparato y la estructura franquista”. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado el grupo de investigación de la Universidad Pablo de Olavide liderado por el prestigioso profesor estadounidense John Markoff a través de su trabajo Democracia y ciudadanía en la Andalucía contemporánea (1868-1982). Por una recuperación de la memoria democrática de Andalucía, calificado como proyecto de Excelencia por la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de Andalucía e incentivado con 286.000 euros.

Esta conclusión viene a corroborar estudios anteriores en los que, según el profesor Markoff, se demuestra que “en lugares alejados de los centros de poder se producen fenómenos democratizadores más creativos y señalados”.

“Entre 1977, año en el que se celebraron las primeras elecciones nacionales democráticas, y 1979, año en que fueron las primeras elecciones municipales, los ayuntamientos españoles seguían siendo franquistas. Fueron entidades como la Federación del Trabajador de la Tierra (la UGT del campo), CCOO del campo, el SOC… e incluso gente sin adscripción sindical clara las encargadas de enseñar a ejercer la democracia –explica el profesor Antonio Herrera -: buscarse en un censo, vigilar las irregularidades en las votaciones… Fue gracias a esos movimientos sociales que las elecciones de 1979 se consideraron un éxito democrático”.

Para recuperar esta parte olvidada de la historia estos expertos están recurriendo a nuevas fuentes documentales de ámbito local, un área de estudio poco trabajada en España hasta ahora. Con ellas están elaborando una base de datos con movimientos sociales, políticos, asociativos o comportamientos electorales durante el periodo estudiado. Una base de datos creada específicamente para ellos pero que “podrá ser transferible y servir para otros proyectos de investigación y otros lugares”.

- ¿Dónde empieza el proceso democratizador?

“Aún estamos trabajando pero creemos que, por ejemplo, antes de la Segunda República española también la sociedad civil jugó un papel clave y por supuesto la sociedad andaluza”, comenta Markoff. “Porque ¿cómo puede surgir un régimen democrático de la nada?”

Nosotros pensamos que a lo largo del periodo estudiado ha habido otras fórmulas de movilización que contribuyeron y defendieron directa o indirectamente valores democráticos”. Por ejemplo, los motines antiquintas que reclutaban para el ejército a aquellos que no podían pagar. “Hasta ahora se creía que este tipo de conflictos retrasaban la democracia. Nosotros argumentamos que estos motines son movilizaciones democratizadoras frente a los que piensan que eran fórmulas de protesta anticuadas”.

En esta búsqueda de la historia perdida de la democratización hay un aspecto en que el equipo de Markoff también está trabajando: asegura que en todos los continentes hay prácticas locales más o menos democratizadoras que podrían ser inspiradoras en el presente, como la toma de decisiones comunales o determinadas formas de resolver los conflictos. También en Andalucía. No en vano hoy se está volviendo en algunos casos a la gestión local de los recursos, por ejemplo, con la gestión de presupuestos participativa.

En todo este trabajo está resultando fundamental el estudio de los fondos de archivos del Ministerio de Trabajo, del Ministerio del Interior, del Archivo Histórico Nacional, o la Biblioteca Nacional, pero además de estos ya trabajados fondos, la novedad reside en un acercamiento pormenorizado de las actas electorales locales y de las Actas Capitulares del periodo estudiado, las estadísticas de huelgas y conflictividad agraria, los informes sobre el orden público de las distintas provincias de Andalucía, fondos de archivos municipales como los de Osuna (Sevilla), Montefrío (Granada) y Linares (Jaén), o los periódicos de la época como El Progreso, El Porvenir, El Liberal, El Correo de Andalucía, El Eco de Osuna o ABC. Una tarea exhaustiva con la que esperan seguir encontrando “sorpresas interesantes”.

fuente: andaluciainvestiga.com

sábado, 12 de junio de 2010

[CULTURA] Azaña, un estoico moderno

César Antonio Molina,
escritor y ex ministro de Cultura
del Gobierno español
Azaña fue hasta 1930 un literato-intelectual y político; y desde 1930 hasta el final de sus días, en 1940, un político-intelectual y literato. Compartió ambos mundos, en apariencia antagónicos, de la misma manera que lo habían hecho otros personajes en el siglo XIX, como Martínez de la Rosa. Azaña mantuvo su creación literaria y desarrolló a la par una ferviente acción pública. Escribió novelas, ensayos, artículos, discursos, biografías, diarios e hizo numerosas traducciones, además de redactar y estrenar varias obras teatrales, quizás su género literario más querido. También dirigió publicaciones como La Pluma y España.

En la cena con los intelectuales catalanes celebrada en Barcelona en 1931, Azaña afirmó: "Yo soy un escritor perdido en la política". Por mi parte, pienso que "perdido" no sería la palabra: mejor, "metido" en la política. ¿Por qué lo hizo? Azaña nunca abandonó su carrera literaria. Siguió publicando libros, estrenó con los mejores directores y actores y, por otra parte, la política le ofreció un inmenso material para escribir los mejores diarios que jamás se hayan redactado. El autor de El jardín de los frailes fue un estajanovista del trabajo intelectual y no menos del político. Alguien que se resistió a entrar en la vida pública, a pesar de que muchos lo veían más como un político que como un literato. Lo mismo le sucedió en el ambiente de la política, donde lo consideraban más bien un intelectual.

Los juicios de Azaña sobre la política española y los políticos de su tiempo son tremendos. Los intelectuales, artistas y escritores le provocan comentarios críticos, pero en todos ellos ve un estímulo, una superación, un arrojo y gallardía que no contempla en cambio en sus otros compañeros. Azaña afirma que resulta más fácil brillar en la política que en la literatura. Para él, por su formación y carácter, la política tenía muchos inconvenientes. La gente procedía en la política por subordinación, no por espíritu crítico ni adhesión libre y, además, existían intereses que él calificaba de "subalternos". En El presidente del Consejo habla a los lectores (Ahora, 1931), reinterpreta su compromiso político afirmando que él era un político porque era un optimista y creía que la función del gobernante -la diferenciaba de la del político- tenía que consistir en llevar el esquema intelectual de su país futuro a la realidad social o legislativa. "El apartamiento voluntario en que yo he vivido durante veinticinco años, dedicado a las letras y al estudio y conocimiento de mi país y de otros extranjeros, me ha dado esta confianza que me enseña a no conceder importancia a las mezquindades personales, y a lo que suelen llamar enojos y pequeñas pasiones de la política y a atenerse a sus fines esenciales y duraderos que, para un hombre cultivado y sensible, representan un armazón interior equivalente al del arte o de la religión". Azaña se convierte en un hombre de acción sin por ello desprenderse de su ser esencial.

Azaña fue a la política para cumplir con un deber. La política para él era la más alta manifestación de la cultura. Sus palabras textuales serían las siguientes: "La pasión del arte lleva a crear, y la política no es más que eso; creación, y por ello, tiene la grandeza de todas las artes" (Homenaje a Espina, 1935). Estando en la política no dejaba de estar en la cultura. Sus metas eran extender la alfabetización, el saber y el conocimiento por todo el país para conseguir de una vez por todas ciudadanos libres. Tarea ingente en la que no fracasó del todo. Azaña está en los debates políticos pero sin dudarlo un momento se pone al servicio de la cultura con gestos y medios, con su propia ejemplaridad de lector, espectador y visitante de todos los templos donde se representan cada uno de los géneros. No hay obra de teatro, estreno cinematográfico de relevancia, concierto, exposición o cualquier otra actividad que el trabajo cotidiano le impidiera visitar. "Por la tarde, a las cuatro, voy a las Cortes. Leo el proyecto de Ley de Presupuestos y me vuelvo al ministerio: al poco tiempo salgo solo y voy al concierto de la Orquesta Filarmónica en el Español. Mozart me ha puesto de buen humor. Desde allí al teatro de la Princesa, que ahora se llama María Guerrero. Sesión de clausura de la asamblea del partido de Acción Republicana. Pronuncio mi discurso que sale bien y es aplaudidísimo. Vengo al ministerio a cenar y ya no salgo", escribirá en 1932.

Como un ilusionista, sacaba tiempo para todo, incluso para seguir escribiendo sus obras y varias páginas confesionales de profunda sabiduría estoica. Porque Azaña era un estoico moderno. La política y el poder no lo envanecieron, precisamente por albergar dentro de él ese sentimiento de humildad ante la fragilidad de la existencia. Cuando llegó al poder, ya era alguien, no necesitaba de la política para aumentar su prestigio. Lo arriesgó todo, lo apostó todo a esa carta. Fue generoso a sabiendas de lo ingrata que siempre fue España para con sus servidores. De ahí precisamente extrajo la firmeza de sus ideas y convicciones. Por otro lado, sin sectarismo alguno, Azaña fue una persona conciliadora en un país que caminaba a posiciones extremistas irreconciliables. Fue la razón y la prudencia mismas. Azaña ejerciendo la piedad no sólo para con los demás, sino también para consigo mismo.

Pronto se dio cuenta de la gravedad del momento histórico que vivía y de la dignidad y cordura con que tendría que enfrentarse a su destino. Se podría decir que en él se simbolizaba perfectamente la verdad y la lealtad de la República para con sus conciudadanos. Nunca mantuvo el poder para sí, sino para ejercitarlo hacia el bien común. Y si usó de ese poder lo hizo en beneficio de su país y no de su partido. O si se prefiere, en beneficio del futuro de España: "El futuro de España... ¡terrible secreto!", afirmaría.

Azaña era un personaje singular. Su ejemplo debería haber servido de arquetipo para todos los presidentes de cualquier democracia. En nuestro caso no ha sido así. Se le ignoró, y sólo se le rescató en momentos partidistas, cuando él ya estaba por encima de todo. En Grandezas y miserias de la política, se plantearía una reflexión fundamental: si una persona eminente en otras artes tiene o no derecho, es o no útil, que intervenga en la vida política. "La política", decía, "es la aplicación más amplia, más profunda, más formal y completa de las capacidades de un espíritu, donde juegan más las dotes del ser humano, y donde no juegan sólo cualidades del entendimiento, sino, además, cualidades del carácter". Azaña cree que esa presencia es buena para la política, aunque también advertía que el talante para sobrevivir en ese mundo era diferente, pues los valores eran distintos y las mañas también.

El gran problema de la política española lo contemplaba en la capacidad de acertar en la designación de los más capaces. La política se alejaba de esos principios universales, tan sólo por el personalismo de quien elige. Otro de nuestros males estaba igualmente en la incapacidad para conseguir formar una clase dirigente. "Una sociedad -decía-, aunque con desventura, puede pasarse sin grandes artistas pero no se puede pasar sin dirección política".

Un presidente preocupado por las cosas del espíritu, escribían en algunos periódicos sin que él llegara a adivinar si era un piropo o una crítica. Más bien habría que decir un presidente volcado en la acción pública y con tiempo para pensar. Azaña quería poner a España al nivel de Francia o Inglaterra. No tuvo tiempo. No lo dejaron o, mejor dicho, lo abandonaron.

En la gigantesca edición de sus Obras completas, magníficamente preparadas por Santos Juliá, se reproduce una carta que desde el exilio le envía a Ángel Ossorio: "Repetidamente le llamé la atención a Negrín. El Museo del Prado, le dije en una ocasión, es más importante para España que la República y la Monarquía juntas". "No estoy lejos de pensar así", respondió él. "Pues calcule usted qué sería si los cuadros desapareciesen o se averiasen", añadí yo. "Sí: un gran bochorno", me confesó. "Tendría usted que pegarse un tiro", le repliqué.

Azaña amó a nuestra cultura sobre todas las cosas y, al referirse al Prado, lo hacía por extensión a toda ella con sus peculiaridades y lenguas. España sin sus extraordinarios creadores no era nada. ¿Qué le diría hoy don Manuel Azaña a su homólogo? ¡Exactamente lo mismo! Y le añadiría además que la cultura española vale mucho más que el supuesto glamour y los votos.

fuente: El País

domingo, 6 de junio de 2010

[REPÚBLICA] Los príncipes de Asturias ya controlan la herencia envenenada

Paloma Barrientos
La herencia que Juan Ignacio Balada legó a los príncipes de Asturias y a los ocho nietos reales, incluidas Leonor y Sofía, puede llegar a convertirse en un problema, si no lo es ya.

La confusión y la falta de claridad a la hora de catalogar y especificar públicamente en qué consiste realmente el legado del empresario menorquín crea más incertidumbre que sosiego. Y no tanto en lo que se refiere al montante exclusivamente monetario, que es más fácil cuantificar, sino a los llamados bienes inmobiliarios.

En este caso se trata de edificios con inquilinos que no saben aún a qué atenerse. Es muy diferente que el casero sea un ciudadano de a pie por muchos millones que éste tenga o que el arrendador sea el heredero y su mujer. Y de ahí la preocupación y el desasosiego. ¿Quién va a controlar el alquiler de esos pisos? ¿Qué se hará con ese dinero? ¿Los beneficios irán a una cuenta común de todos los herederos? ¿Y si hay que pagar las derramas, quién se encargará de ordenar esos pagos? ¿Y cuando un alquilado se dé de baja, como se ofertará ese piso vacío? ¿Y cuando se rompa el ascensor o haya que reparar las cañerías? ¿Y qúé va a pasar con los pagos habituales como contribución, residuos urbanos, IBI...?

La verdad es que no imagino a don Felipe ejerciendo en su tiempo libre de señor Cuesta (presidente del bloque de 'Aquí no hay quine viva') o, en su defecto, a doña Letizia reencarnada en Loles León. El lío padre o, mejor dicho, una historia de muchos capítulos y ninguno sin cerrar.

Parece que no es la primera vez que la Primera Familia se beneficia de un legado de estas características, pero nunca hasta ahora se había difundido. Cuando Juan Ignacio Balada falleció el pasado 18 de noviembre de 2009 se conocieron públicamente sus últimas voluntades, aunque en aquel momento no se sabía si los “herederos reales” aceptarían, dada la complicada evaluación del patrimonio y las condiciones que imponía Balada. El empresario especificaba cómo quería que se repartieran sus bienes. El cincuenta por ciento para los príncipes, hijas y sobrinos, y el otro cincuenta por ciento para la creación de una fundación o similar.

Seis meses después, la herencia envenenada ya forma parte del patrimonio real. Según la información procedente del gabinete de prensa de Zarzuela, los datos que dan a conocer son los siguientes: el total neto de la herencia es de 9.832.995,42 millones de euros, una vez restados gastos y deudas, aunque no se especifica ni se determinan estas partidas ni quiénes eran los deudores y a qué se deben los gastos.

Los diez herederos recibirán cada uno 70.000 euros. Tampoco se aclara qué se ha hecho con los bienes inmuebles como son la farmacia de Ciutadella, las fincas y los famosos edificios con inquilinos. Tampoco se define si las inversiones bursátiles de Juan Ignacio Balada están paralizadas o siguen formando parte del IBEX y, por lo tanto, quién o quiénes la han gestionado hasta ahora o en un futuro, en el caso de que no se hayan vendido.

No hay que olvidar que hay una partida importante que corresponde a los menores y que serán sus padres los que gestionarán ese capital. No estaría mal que estas partidas también fueran transparentes por aquello de no despertar susceptibilidades en tiempos de crisis. A lo mejor algún día se arrepienten de haber aceptado la herencia. De no haberlo hecho, sería el estado de Israel el que habría tenido que hacer las cuentas ya que Balada así lo dispuso. La cuestión es que quedan tantos flecos sueltos como euros sin precisar. ¿Y si resulta que el empresario era un tapado republicano y lo que pretendía con esta donación era liarla parda?

fuente: vanitatis.com

sábado, 29 de mayo de 2010

[REPÚBLICA] La Casa Real ahorraría diez veces más que el Gobierno si se aplicase el mismo ajuste

Ruth Ugalde
El presupuesto de la Casa Real para este ejercicio asciende a 8,9 millones de euros. Un recorte del 15%, como el aplicado a todo el Ejecutivo, permitiría ahorrar 1,3 millones de euros, frente al ahorro de 100.000 euros logrado con la rebaja de sueldos de todo el Gobierno.

Desde que estalló la crisis financiera, en el verano de 2007, el presupuesto de la Casa Real se ha incrementado un 7,32%, al haber pasado de 8,28 millones de euros a 8,89 millones de euros. Una cifra que el Jefe del Estado pidió congelar en los presupuestos de 2010, "a la vista de las actuales exigencias de austeridad presupuestaria", según reconoce la propia Casa Real en su página web.

Este gesto, sin embargo, puede quedarse corto en comparación con las drástica medidas adoptadas hoy por el Gobierno y que incluyen un recorte medio del 5% del sueldo de los funcionarios este año y su congelación, junto a la de las pensiones, el próximo ejercicio.

De hecho, la decisión de congelar el presupuesto del Jefe de Estado estuvo en línea con la decisión del Jefe del Ejecutivo de congelarse el suyo el año pasado. Pero ahora el Gobierno ha ido más allá, aplicando un recorte del 15% a todos los altos cargos de la Administración, con el presidente, los tres vicepresidentes y los catorce ministros a la cabeza.

Si se aplica al Jefe de Estado "las actuales exigencias de austeridad presupuestaria" que se ha impuesto el Jefe de Gobierno, se conseguiría un ahorro de 1,3 millones de euros, una cifra simbólica, pero en línea con las duras políticas que se están adoptando para todas las partidas que forman parte del gasto corriente del Estado, donde se incluye el presupueto de la Casa Real.

Un recorte de este tipo dejaría reducido a 7,56 millones de euros el presupuesto de la Casa Real, es decir, volvería a los niveles de 2004. Además, este ajuste equivale a multiplicar por más de 10 veces los 100.000 euros de ahorro que se consigue con el recorte del 15% de la retribución de todo el Gobierno.

Sin embargo, aunque esta comparación puede ayudar a hacerse una idea de dónde se ubicaría esta cifra de ahorro, también es cierto que dentro de esos 8,9 millones se incluye la retribución del personal de la alta dirección, de dirección y del personal laboral de la Casa Real.

En cambio, los gastos de seguridad corren a cargo del Ministerio del Interior, los relativos a vehículos oficiales y conductores están dentro del presupuesto del Ministerio de Economía, el Palacio de la Zarzuela y los demás Reales Sitios, como son propiedad del Estado, se enmarcan bajo el paraguas de Patrimonio Nacional, responsable de su mantenimiento, y los gastos relativos a viajes y visitas oficiales los asume el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

fuente: lainformacion.com

sábado, 15 de mayo de 2010

[PROGRESO] La religión de mercado

Éric Toussaint,
presidente del CADTM Bélgica
(Comité por la Anulación
de la Deuda del Tercer Mundo,
doctor en Ciencias Políticas
de la Universidad de Lieja (Bélgica)
y de la Universidad de Paris VIII (Francia);
traducción de Griselda Pineiro y Raúl Quiroz

Casi todos los dirigentes políticos, ya sean de la izquierda tradicional o de la derecha, ya sean del Sur o del Norte, confiesan una verdadera devoción por el mercado, y en particular por los mercados financieros. En realidad habría que decir que ellos han montado una verdadera religión del mercado. Cada día, en todas las casas del mundo que tienen televisión o internet, se celebra una misa dedicada al dios Mercado durante la difusión de la evolución de las cotizaciones de la Bolsa y de los mercados financieros. El dios Mercado envía sus señales a través del comentarista financiero de la televisión o de la prensa escrita. Esto sucede no sólo en los países más industrializados sino también en la mayor parte del planeta. En Shanghai o en Dakar, en Río de Janeiro o en Tombuctú, uno puede saber cuáles son «las señales enviadas por los mercados». En todas partes, los gobiernos han llevado a cabo privatizaciones y han creado la ilusión de que la población podría participar directamente de los ritos del mercado (mediante la compra de acciones) y que como contrapartida se beneficiaría si interpretaba correctamente las señales enviadas por el dios Mercado. En realidad, la pequeña proporción de población trabajadora que adquirió acciones no tiene el más mínimo peso sobre las tendencias del mercado.

De aquí a algunos siglos, quizás se leerá en los libros de Historia que, a partir de los años ochenta del siglo xx, hizo furor cierto culto fetichista. La expansión así como el poder que llegó a tener dicho culto quizás se relacionará con los nombres de dos jefes de Estado: Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Se destacará que este culto se benefició desde sus inicios de la ayuda de los poderes públicos y de las potencias financieras privadas. En efecto, para que este culto encontrara cierto eco en las poblaciones, fue necesario que los medios de comunicación públicos o privados le rindieran pleitesía cotidianamente.

Los dioses de esta religión son los Mercados Financieros, a los que se dedicaron templos llamados Bolsa, y en donde sólo son convidados los grandes sacerdotes y sus acólitos. Al pueblo de los creyentes se invita a entrar en comunión con los dioses Mercados mediante la pantalla de TV o del ordenador, el diario, la radio o la ventanilla del banco. Hasta en los rincones más recónditos del planeta, gracias a la radio o la televisión, centenares de millones de seres humanos, a quienes se niega el derecho de tener sus necesidades básicas satisfechas, son convidados a celebrar a los dioses Mercados. Aquí en el Norte, en la mayoría de diarios leídos por los asalariados, las amas de casa y los desocupados, existe una rúbrica del tipo «dónde colocar su dinero», a pesar de que una aplastante mayoría de lectores y lectoras no cuenta ni con una acción en la bolsa. Se paga a los periodistas para que ayuden a los creyentes a comprender las señales enviadas por los dioses.

Para aumentar el poder de estos dioses sobre el espíritu de los creyentes, los comentaristas anuncian periódicamente que éstos han enviado señales a los gobiernos para indicarles su satisfacción o su descontento. El gobierno y el Parlamento griegos, habiendo comprendido finalmente el mensaje recibido, han adoptado un plan de austeridad de choque que hará pagar la crisis a los de abajo. Pero los dioses siguen descontentos con el comportamiento de España, Portugal, Irlanda e Italia. Sus gobiernos también deberán llevar como ofrendas importantes medidas antisociales para calmarlos.

Los lugares donde los dioses abruman con la manifestación de sus humores están en Nueva York, en Wall Street, en la City de Londres, en las Bolsas de París, de Frankfurt y de Tokio. Para medir su satisfacción, se inventaron instrumentos que llevan el nombre de Dow Jones en Nueva York, Nikei en Tokio, el CAC40 en Francia, el Footsie en Londres, el Dax en Francfort, el IBEX en España. Para asegurarse la benevolencia de los dioses, los gobiernos sacrifican los sistemas de seguridad social en el altar de la Bolsa , y además privatizan.

Valdría la pena preguntarse por qué a estos operadores se les ha otorgado esta dimensión religiosa. Ellos no son ni desconocidos ni meros espíritus. Tienen nombre y domicilio: son los principales dirigentes de las 200 multinacionales más grandes que dominan la economía mundial con la ayuda del G7 y de instituciones tales como el FMI —que volvió al centro del escenario gracias a la crisis después de haber pasado un tiempo en el purgatorio—. También actúan el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, aunque ésta no esté en su mejor momento, nadie sabe si de nuevo puede ser la elegida de los dioses. Los gobiernos no son una excepción: desde la era de Reagan y Thatcher abandonaron los medios de control con que contaban sobre los mercados financieros. Dominados por los inversores institucionales (grandes bancos, fondos de pensiones, compañías de seguros, hedge funds...) los gobiernos les donaron o prestaron billones de dólares para que puedan cabalgar de nuevo, después del desastre de 2007-2008. El Banco Central Europeo, la Reserva Federal estadounidense, el Banco de Inglaterra prestan diariamente, con un tipo de interés inferior a la inflación, enormes capitales que los inversores institucionales se apresuran a utilizar en forma especulativa contra el euro, contra las tesorerías de los Estados, etc.

Actualmente, el dinero puede atravesar fronteras sin ninguna imposición fiscal. Cada día circulan en el mundo 3 billones de dólares saltándose las fronteras. Sólo menos del 2 % de esta suma se utiliza directamente en el comercio mundial o en inversiones productivas. Más del 98 % restante se dedica a operaciones especulativas, en especial sobre las monedas, los títulos de la deuda o las materias primas.

Debemos terminar con la trivialización de esta lógica de muerte. Se necesita crear una nueva disciplina financiera, expropiar a este sector y ponerlo bajo el control social, gravar con fuertes impuestos a los inversores institucionales que primero provocaron la crisis y después se aprovecharon de ella, auditar y anular las deudas públicas ilegítimas, instaurar una reforma fiscal redistributiva, reducir radicalmente el tiempo de trabajo con el fin de poder contratar masivamente, pero sin disminuir los salarios, etc. En dos palabras, comenzar a poner en marcha un programa anticapitalista.

fuente: Global Research

lunes, 10 de mayo de 2010

[REPÚBLICA] El Ayuntamiento de Sevilla derriba muro del cementerio de la dictadura y acaba con el aislamiento de tumbas judías y de "disidentes"

EFE

El Ayuntamiento de Sevilla está derribando un muro del cementerio levantado durante el franquismo para integrar las sepulturas de los "disidentes" del catolicismo y de los judíos con el resto de las tumbas, algo que no ocurrirá con los enterramientos musulmanes porque esta comunidad no lo quiere. La puerta de entrada de los disidentes, que ahora se llama Paseo de la Libertad y ocupa 2.000 metros cuadrados, no tiene símbolos religiosos y sólo mantiene un reloj de arena con alas como representación de la fugacidad del tiempo.

Allí se enterraban, entre otros, a protestantes, evangelistas, suicidas, a niños sin bautizar o incluso a un cura que dejó el sacerdocio porque se casó y que murió en 1892.

- Toreros y tonadilleras.

En esa zona, distante pocos metros de la que acoge a las tumbas de personajes famosos como toreros o tonadilleras, no es raro encontrarse sepulturas de franceses, alemanes o incluso de un palestino con una lápida escrita con caracteres árabes y latinos. Junto a las tumbas de los disidentes está el espacio con unos sesenta enterramientos hebreos, el más antiguo de los cuales es de 1883 -año 5643 del calendario hebreo-, donde yace un chico de 17 años.

- Integrados en mismo espacio.

Desde el Ayuntamiento se quiere que todas las zonas se comuniquen y que se integren con el espacio destinado a la futura ampliación del camposanto, según ha precisado a Efe la concejal responsable del cementerio, Teresa Florido. Para ello, la zona de los judíos ya se comunica visualmente con el Paseo de la Libertad gracias que se ha tirado parte del muro que les separa, donde se colocará una valla con elementos que recojan el número cabalístico de los hebreos, el siete.

- Desde 1853.

El cementerio municipal de San Fernando abrió sus puertas en 1853 con tres partes diferenciadas: la de los católicos, la de los disidentes del catolicismo y la de los hebreos. Tras la Guerra Civil se creó una zona nueva para los musulmanes que ayudaron al dictador Francisco Franco durante la Guerra Civil, aunque ésta no se integrará con el resto porque no lo quieren sus dirigentes en Sevilla, según la concejal. En la II República se unieron todas las zonas porque el Gobierno decretó la aconfesionalidad de los cementerios, pero tras la Guerra Civil se volvió a levantar el muro que separaba a los disidentes de los hebreos y de los católicos.

- Jardín romántico.

En la obra que el Ayuntamiento pretende acabar en julio próximo se dejará parte de ese muro para recordar su historia, y la idea es hacer del entorno un jardín romántico con instalaciones de agua que permitan al caminante, junto a su "musicalidad" y la "belleza de la vegetación, obtener una visión conjunta de las distintas culturas", ha precisado la arquitecta responsable del proyecto, Isabel Moreno.

- Seis millones de euros.

El cementerio tiene 28 hectáreas y 99.474 "unidades de enterramiento", en cada una de las cuales pueden acogerse los restos mortales de varias personas. Con estas obras, el Ayuntamiento subraya que destina un total de seis millones de euros en la adecuación y mejora de las infraestructuras del cementerio de San Fernando.

fuente: El Plural

domingo, 2 de mayo de 2010

[CULTURA] La Corona y la República de las Letras

María José Rubio


Con la primavera, la Cultura se anima. Entre días y ferias del Libro, la familia real pone nombre y cara a diversos premios culturales. Los más recientes: el Cervantes, entregado con solemnidad por el Rey Juan Carlos y que este año ha contado con la anécdota de un ilustre premiado -José Emilio Pacheco- en calzoncillos, o el menos conocido, pero no menos importante, Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, concedido al poeta y académico Francisco Brines. Bendita Cultura, que merece los oropeles, y bien premiados los premiados, por esforzarse en sacarle brillo a la vida.

El fomento de la cultura cuenta entre las obligaciones más agradecidas de la Casa Real. A todos nos mueve el afán de grandeza y nos halaga el reconocimiento de los méritos. Si el que nos entrega el premio lleva corona y manto de armiño, mejor que mejor. ¿Quién se atreve a rechazar el ringorrango de los Nobel? Solo dos personas- el filósofo Jean-Paul Sartre y el químico Richard Kuhn- lo han hecho en su historia. Cuanto más protocolo y etiqueta en la entrega de condecoraciones, más se admira la categoría de los galardones y de los galardonados. Así funcionan también nuestros Premios Príncipe de Asturias, refinado escaparate internacional de España.

Pero no son éstas las únicas condecoraciones culturales que llevan representación regia. Con el nombre de nuestro monarca se entregan los premios Rey Juan Carlos de Derechos Humanos, de Economía, y el Internacional de Periodismo. A ellos se suman los premios Reina Sofía de Composición Musical o el de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural. La princesa de Asturias ha aceptado recientemente la presidencia de honor del Premio Cirilo Rodríguez de Periodismo para corresponsales en el extranjero.

Curioso y enriquecedor contrapunto: La Corona en complicidad con el conjunto de sabios y eruditos que conforman lo que desde la Edad Media se conoce como la República de las Letras, la imaginada institución donde no hay presidentes ni monarcas, ni votos ni líneas de sucesión, solo los méritos del intelecto.

fuente: Reyes, príncipes y ranas

lunes, 19 de abril de 2010

[REPÚBLICA] Cuando en Getxo se proclamó la República Vasca

Iñaki Anasagasti
senador de EAJ/PNV

La madrugada del martes 14 de abril de 1931, a las seis y media de la mañana, la corporación municipal, recién elegida en las elecciones del domingo anterior, proclamó en Eibar la segunda República. La bandera tricolor fue izada por el concejal más joven del recién elegido ayuntamiento, Mateo Careaga, que era militante de Acción Republicana. No fue hasta las cinco de aquella tarde cuando otras ciudades siguieron este ejemplo. Por esta magnífica iniciativa Eibar recibió el título de Muy Ejemplar Ciudad por la valentía y arrojo demostrados.

Hoy, con la actual composición del Ayuntamiento de Eibar, la gloriosa villa no tendría el honor de ser la primera población en haber proclamado la República. Y no tanto por los actuales concejales y alcalde socialista sino por la llamada que Iñaki Arriola les hubiera hecho diciendo que en este momento su partido, el partido de Indalecio Prieto, de los Toyos, Negrín, Largo Caballero, Fernando de los Ríos, es juancarlista, que es el eufemismo que usa el PSOE para no decir que en la práctica son tan monárquicos como puede ser la Duquesa de Alba. A los hechos me remito.

El abuelo del actual rey, Alfonso XIII, estaba esos días con el agua al cuello. Sus muchos errores le habían conducido a una situación límite y había nombrado presidente del gobierno a un viejo almirante, Juan Bautista Aznar, de bajo perfil, del que Maura había dicho: "Procede geográficamente de Cartagena y políticamente de la luna". Pero quien mandaba era el conde de Romanones y la primera iniciativa que tomaron fue la de convocar elecciones para el 12 de abril. Ningún monárquico previó para ellos una consecuencia tan negativa. Y es que el colmo de los colmos fue que ganaron con 22.150 concejales monárquicos frente a 5.775 republicanos. Sólo en ocho provincias el número de concejales republicanos fue superior al de monárquicos. Pero tras estas cifras había una realidad: la hecatombe del voto monárquico en las 41 capitales de provincia. Sólo en siete habían ganado los monárquicos. El hundimiento moral de la monarquía fue total. Aznar, siempre hay un Aznar en Madrid, cuando le preguntaron por la crisis, dijo aquello de: "¿Qué mayor crisis quiere usted que el de una España que se ha acostado monárquica y se ha levantado republicana?".

Hoy, con información y una campaña adecuada, podría darse la misma situación. La prueba está en que ni Zapatero ni Rajoy quieren convocar el referéndum para cambiar la actual Constitución en relación con la prevalencia del varón a la hora de la sucesión. Treinta millones de españolitos hoy no votaron la Constitución de 1978 y muchos jóvenes comienzan a despertar. Todo esto de la monarquía les parece un gran camelo.

José Antonio Aguirre era el candidato del PNV al Ayuntamiento de Getxo. Ese día, arrasó. Eran las seis de la tarde. Se encontraba en el despacho del director del diario Euzkadi en Bilbao, en la calle Correo, junto a Leizaola, Kareaga y Azkue. Una gran multitud se apiñaba en El Arenal e iniciaba la marcha hacia el ayuntamiento. El momento era trascendental y los dirigentes del PNV estaban preocupados. Con visión de la jugada sus compañeros le dijeron: "Vete a Getxo, convoca a tus concejales y al ayuntamiento porque no hay tiempo que perder. Hay que tener cuidado de que las Juntas revolucionarias no se sienten en vuestros asientos. Además, Getxo tiene que ser el punto de apoyo de todo un movimiento municipal".

Efectivamente. Dicho y hecho. José Antonio cogió el teléfono, convocó a sus capitulares y se fue a Getxo. Él nos lo contó así:

"Llegamos cuando el pueblo, tremolando la bandera vasca, se dirigía hacia el Ayuntamiento. La emoción popular era inmensa. En Getxo había triunfado espléndidamente el nacionalismo, consiguiendo dieciséis concejales de los 21 que componían la Corporación municipal. Media hora después de mi convocatoria, los concejales ocupaban sus escaños edilicios y el público invadió el salón de sesiones. En una breve sesión quedó proclamada la República vasca vinculada en federación con la República española, y se acordó invitar a otros ayuntamientos para que con idéntica proclamación lograran la unión de todos en un programa conjunto de libertad, pero siguiendo el espíritu vasco. Por eso se pidió la derogación de la ley de 1839 y el retorno de nuestros viejos organismos soberanos.

Pero antes de llegar a Getxo, allí en Bilbao, una preocupación quedó prendida en nuestro espíritu. La enorme manifestación que se dirigía hacia el Ayuntamiento de Bilbao nos hizo observar la espiritual trascendencia de aquel movimiento popular al que con tanto entusiasmo contribuía la juventud con su presencia. Precisaba encauzarse el sentimiento del pueblo en mayor sintonía con el pensamiento vasco. Para ello nada mejor que realizar un programa de acción inmediata.

Proclamada rápidamente la República en los ayuntamientos de Bizkaia, pedida la derogación de la ley de 1839, abolitoria de la libertad foral en casi todos ellos; ondeando en sus balcones la bandera vasca símbolo de la gran mayoría de nuestro pueblo, se acordó extender a todo el País el movimiento por la reintegración vasca, mediante la convocatoria de una Asamblea en Gernika bajo el Árbol histórico, restaurando así la antigua usanza de nuestra vieja soberanía política.

Esta idea, acordada el día 14 en el Ayuntamiento de Getxo, fue aprobada el día 15 por numerosos municipios de Bizkaia y el día 16 se convocaba a Juntas Generales en Gernika para el día siguiente 17 de abril de 1931.

La rapidez con que se desarrollaron los acontecimientos aquellos dos primeros días de República determinaron en el sentimiento popular un entusiasmo sin límites. Y como sucede en estos casos, sólo las organizaciones fuertemente disciplinadas pudieron contener los desbordamientos populares a que tan propensas son las masas en las alteraciones profundas que se suceden en las sociedades. La desorientación suele ser compañera inseparable de estos fuertes cambios de estado de opinión".

Como se ve por este relato, tuvieron reflejos porque tenían las ideas claras. Y aquello fue liderado por el PNV. Seis meses después en el Congreso votaban por la eliminación de la monarquía.

El año que viene van a cumplirse 80 años de aquel día histórico y me da que se va a recordar de forma distinta a como se recordó el 75, que se celebró con un inmenso silenciador encima. Las cosas se están moviendo. Estuve hace quince días en el Ateneo Republicano de Valladolid e iré dentro de otros quince al de Vigo. Este miércoles 14 se recordó esta fecha en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con una comida republicana a la que acudí y cada vez son más los que se preguntan el porqué después de Juan Carlos ha de acceder a la jefatura del Estado Felipe, sobre todo, porque todavía hoy es el día en el que se le exige al mundo de HB que condene la violencia de ETA pero jamás se le ha escuchado al citado rey ni una palabra de condena a lo que fue un genocidio dirigido por un asesino que le dejó a él de jefe del Estado, sin referéndum previo, para que la ciudadanía dijese si estaba de acuerdo o no con la Monarquía del Movimiento.

Si a esto se le une la patraña del 23-F, cuyas condiciones para que se diese aquel golpe de Estado las creó el inquilino de la Zarzuela por su frivolidad y ligereza, imponiendo al general Armada como segundo jefe de Estado Mayor mientras conspiraba contra el presidente Suárez, tenemos pues un poco agradable plato para comérnoslo sin rechistar.

La vergüenza de lo que le está ocurriendo al juez Garzón no es más que la vergüenza de una ley de la Memoria Histórica pactada obsesivamente por el PSOE con los herederos de aquella sublevación militar contra la República. Sólo treinta años después de la muerte del dictador se ha podido abordar este asunto, tarde, mal y de forma insuficiente y que además ha logrado que quienes deberían estar en el banquillo de los acusados, sean, en su chulería y determinación los que ponen al juez en esa difícil situación porque el gran cuento de la actual España democrática se basa en la gran mentira de la Transición, una mentira que empieza a resquebrajarse.

De ahí que sea bueno recordar lo que se hizo en Eibar y en Getxo. Puede ocurrir de nuevo si se crean las condiciones y esta España de Belén Esteban y del caso Gürtel puede un buen día acostarse juancarlista y levantarse republicana, a pesar de las llamadas que Iñaki Arriola les hará a los suyos en Eibar.

fuente: Deia

martes, 23 de marzo de 2010

[CULTURA] Qué va a pasar con el Gernika

María Alba


No lo dejan en paz. Uno de los cuadros emblemáticos de la historia de la pintura española, el Gernika de Picasso (mostrado por primera vez en la Exposición Internacional de París de 1937), sigue siendo objeto de discusión a causa del lugar en que debe exponerse.

Hace semanas que se viene especulando con la posibilidad de trasladar el cuadro desde el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), donde está expuesto desde 1992, hasta el Museo del Ejército, donde se alojaría en un restaurado -más bien reconstruido- salón de Reinos. Ésta es la idea que defienden los hispanistas Jonathan Brown y John Elliott. El proyecto de volver a poner en pie el salón de Reinos fue aprobado por el patronato del Museo del Prado en 1999, pero lo que se pretende ahora es, en realidad, diferente. El Gernika se reuniría en esa gran sala con La rendición de Breda de Velázquez y con Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya.

Un proyecto de gran impacto mediático que gusta al presidente del Gobierno, por el simbolismo antibelicista que se puede dar al conjunto, y que Rajoy no ve del todo mal. Vamos, que vendría.

Pero es que ya se ha hecho algo parecido. Entre junio y septiembre de 2006, en el Reina Sofía se montó una gran exposición, Picasso, tradición y vanguardia, en la que colaboró el Prado. Allí se reunieron, con el Gernika y los Fusilamientos goyescos, El fusilamiento de Maximiliano, de Manet, y otra asombrosa obra de Picasso, Masacre en Corea, de 1951, que es algo así como el punto de unión entre su propio Gernika y el gran cuadro de Goya, y que está en el Musée National Picasso de París.

- Quién está detrás.

La idea de sacar el Gernika del Reina Sofía para llevarlo al salón de Reinos, por tanto, ni es cumplir la voluntad de Picasso (que lo quería en el Prado), ni es acorde con la idea original de la reconstrucción del salón de Reinos... ni es siquiera nueva. ¿De dónde sale, pues, la polvareda?

Tanto en el Reina Sofía como en el Prado dicen, en voz baja, que quien está detrás de todo esto es un antiguo director del propio Prado. Aseguran que su poder sigue siendo muy grande en el gran museo y que todo esto, en realidad, no es más que una suerte de venganza o ajuste de cuentas de este señor, que prefería a otra persona al frente del Reina Sofía. Pero nombraron a su actual director, Manuel Borja-Villel, y ahí empezó la inquina del ex director del Prado. El objetivo, pues, no sería tanto mover el cuadro como mover de su silla al director del museo que lo alberga. Director que ha culminado el hermoso proyecto de reconstruir, en la medida de lo posible, el ambiente del pabellón español en la exposición parisina de 1937: se han traído obras de Picabia y Miró, y hasta la maravillosa fuente de mercurio de Calder.

Es evidente que la joya del Reina Sofía, lo que le hace figurar en los catálogos de turismo de todo el mundo, es el Gernika. Como publicaba el diario Abc el pasado 29 de enero, todos los ex directores del MNCARS está nen contra de que se mueva el famoso lienzo. También la ministra de Cultura, según el mismo diario. ¿Quién está a favor, y por qué motivos? Aparte del PNV, que ha decidido por su cuenta que el cuadro es suyo (aquella famosa salida de pata de banco de Arzalluz: "Para Gernika las bombas y para Madrid los cuadros"), parece que pocos más, aparte de los "museístas mediáticos", y el citado influyente periodista-patrono.

Pero no se moverá. No puede hacerse, y a ninguna parte. En 1998 se celebró un simposio internacional de expertos que determinó que el cuadro no aguantaría un solo traslado más, dado su deterioro. Y ese informe lo firmaba nada menos que Pilar Sedano... actual jefa de restauración del Museo del Prado.

fuente: Tiempo, 19 de febrero de 2010, pág. 42

domingo, 14 de marzo de 2010

[PROGRESO] La encrucijada de la economía española

Juan Torres López

La economía española se encuentra en una situación muy difícil. Su modus operandi de decenios anteriores está completamente agotado y la confluencia de tres factores decisivos (su pertenencia a una unión monetaria sin voluntad de disponer de políticas económicas que resuelvan las asimetrías que se dan entre los países que la componen, los rebrotes de la crisis financiera internacional y la peculiar situación de la política interna española) limitan casi totalmente la capacidad de maniobra que necesitaría el gobierno para lograr que España saliera airosa de la situación.

- La crisis y los problemas estructurales de la economía española: ¡ya no va más!

En España se produjo también la crisis estructural y el mismo tipo de ajuste neoliberal que en el resto del mundo y que, en última instancia ha sido el que ha provocado la última crisis financiera, una expresión más aunque mucho más grave de las consecuencias que lleva consigo el haber situado al capital y a la especulación financieros en el epicentro de la actividad económica. Pero aquí se ha producido un hecho diferencial que es la que a mi juicio explica que ahora esté sufriendo la crisis de modo también singularizado. Me refiero a la casi completa coincidencia de la crisis estructural y el ajuste con una salida pactada a la dictadura franquista que dejó en gran parte intacto sus modos de operar y los privilegios de los principales grupos de poder económico de la dictadura, y de ambas circunstancias con el tardío proceso de construcción del Estado de Bienestar en España que se inició en la transición y más concretamente con el primer gobierno del partido socialista.

La presencia combinada de todas esas circunstancias es lo que explica que ninguno de esos procesos haya salido como como debiera haber salido para que hubiera fortalecido a nuestra sociedad y a nuestra economía. Y también algunos de sus rasgos estructurales que ahora pesan como una losa sobre nuestra economía:

* La debilidad de las clases trabajadoras y de sus sindicatos en contraste con el gran poder de los principales núcleos oligárquicos conformados durante la dictadura y que todavía siguen dominando los centros de gravedad de la economía española.

* La conformación muy imperfecta de instituciones decisivas como el mercado de trabajo (dual, de poder muy asimétrico y con fuertes residuos corporativos), el financiero (muy concentrado, protegido y con una perversa influencia sobre el poder político) y el propio sector público, poco eficaz como consecuencia de su gran dependencia de los intereses privados, lo que, entre otras cosas, ha impedido usar con toda su eficacia instrumentos esenciales de transformación social como la política fiscal (que no ha podido imponerse nunca sobre la aversión a los impuestos de las clases adineradas).

* Un gran déficit de capital social y humano y de estructuras de bienestar colectivo que ha influido negativamente en aspectos tan importantes como el desarrollo de la investigación y la innovación o la incorporación de las mujeres a los mercados laborales.

* La dificultosa y traumática vinculación de la economía española con el exterior, esclava del capital extranjero y obligada a competir mediante la especialización empobrecedora en bienes y servicios de poca calidad y bajo precio y recurriendo periódicamente a la devaluación.

* Una desigualdad originaria en el reparto de la renta que apenas si ha podido ser compensada por las políticas redistributivas y que en todo caso aumenta desproporcionadamente cuando éstas se debilitan.

El modelo social que nació de la combinación de estos rasgos es el que Vicenç Navarro ha denominado con toda razón como de bienestar insuficiente y democracia incompleta. Y el modelo productivo que se ha ido consolidando con esos mimbres es uno de baja productividad al estar basado en el uso más barato posible de la mano de obra; de escasa innovación y bajo valor añadido; dependiente del exterior y parasitario de los negocios, de las rentas y las subvenciones procedentes del sector público; de escasa fortaleza endógena debido a la desigualdad; altamente endeudado como consecuencia de la escasez de las rentas familiares y del poder político de la banca; desindustrializado como consecuencia de la externalización y de la supeditación a los intereses globales del capital extranjero que se ha hecho con las redes empresariales más importantes; con grandes tensiones sobre los precios como consecuencia del poder oligopólico que predomina en la mayoría de los mercados; altamente despilfarrador y gravoso para el medio ambiente; y, como consecuencia de todo ello, con una gran dependencia de la evolución del ciclo, tanto a la hora de generar actividad como, sobre todo, en cuanto a creación y destrucción de empleo se refiere.

Este modelo de crecimiento ya produjo en los primeros años de la transición, más tarde en los ochenta y en 1992-93 crisis y fases de gran debilidad y de pérdida de empleos, perturbaciones financieras muy costosas y desajustes con el exterior que, antes de entrar en la zona euro, se pudieron resolver, como he señalado, a base de sucesivas devaluaciones. Y lo que ha sucedido en los últimos años anteriores a la crisis actual es que todos estos rasgos se acentuaron e incluso se exageraron.

La entrada en el euro supuso inmensas entradas de capitales que favorecieron la acumulación de grandes patrimonios y un gran volumen de ahorro, si bien a cambio de perder la propiedad y el control sobre la práctica totalidad del aparato productivo, de una gran desindustrialización y de convertir así a la economía española en una fuente de renta para el capital extranjero a cambio de unos años de potentes ayudas y subvenciones que sostenían la demanda. Las reformas laborales permitieron la creación de miles de empleos precarios y de quita y pon. Los bancos, con la complacencia explícita de las autoridades monetarias, multiplicaron la oferta de crédito y el crédito abundante y más barato en términos reales en España que en el resto de Europa permitió mantener la demanda de consumo y que las empresas pudieran aumentar su poder de mercado y multiplicar sus beneficios. Los gobiernos establecieron las bases para un funcionamiento cada vez más especulativo y oligarquizado de la actividad económica, limitaron el esfuerzo para la creación de capital social (salvo en el caso de las obras públicas vinculadas al negocio de la construcción), renunciaron a establecer disciplina en los mercados, aliviaron las cargas fiscales sobre las rentas de capital, liberalizaron al máximo los mercados del suelo y la vivienda y todo ello alimentó una gigantesca burbuja inmobiliaria que se retroalimentó, proporcionando más liquidez y un incremento desorbitado de la deuda privada (lo que equivale a decir del negocio bancario, que llegó a ser en España mucho más rentable que en cualquier otro lugar de Europa).

En solo seis años, de 2002 a 2008 el crédito total a residente aumentó un 70% y el endeudamiento neto de la economía española, que había crecido un 82% entre entre 1999 y 2003, lo hizo un 243% en los cuatro años siguientes, dedicándose el 70% de la nueva deuda a la inversión en la burbuja inmobiliaria.

Para mantener el impresionante negocio de la burbuja los bancos y cajas españoles se endeudaron con otros bancos europeos. A diferencia de los de otros países, sus factor de riesgo no fue tanto la exposición a las hipotecas sub prime de Estados Unidos como la acumulación de activos vinculados a la burbuja inmobiliaria. Y, por eso, en lugar de ser receptores de riesgo por esa vía se convirtieron más bien en sus exportadores hacia los bancos que los habían financiado y que ahora se enfrentan temerosos a la situación económica de la banca y la economía españolas.

Por supuesto, ésta última sufrió el impacto de la crisis mundial. Era inevitable, aunque sus bancos no estuvieran tan directamente afectados por la difusión de hipotecas basura y sus derivados como los de otros países, porque, en todo caso, les afectaba el racionamiento del crédito que produjeron las quiebras bancarias y la desconfianza generalizada y, enseguida que estalló la burbuja en España, su propia descapitalización interna. Así que, al igual que en otros lugares, la banca española también cerró el grifo de la financiación a la economía provocando todo lo más que se podía extender la destrucción de actividad y de empleo.

Pero, a diferencia de lo ocurrido en otros países, el problema de la economía española era que hubiera entrado en crisis incluso aunque no se hubiera producido la financiera de nivel internacional.

Agotado su modelo basado en la actividad inmobiliaria y en la generación de deuda privada, la economía española estaba condenada a caer en barrena con independencia de lo que hubiera sucedido con las hipotecas basura.

- Sin capacidad de maniobra.

Ante esta situación el gobierno reconoció, aunque muy tardíamente que la economía española no puede seguir desenvolviéndose como hasta ahora y ha propuesto un cambio de modelo y la puesta en marcha de estrategias de recambio productivo. Aunque la mayoría de ellas se las ha llevado el viento de la recesión cuando el gasto para evitar el colapso y satisfacer la demanda de recursos de la banca ha desbocado el déficit público, que ha llegado al 11,4% del PIB en 2009.

Así se ha alcanzado una encrucijada muy delicada porque, por un lado, haría falta más gasto contracíclico pero, por otro, no hay ya prácticamente más capacidad para aportarlo. O se incurre en un gran sobrecoste en los mercados y se sufren los ataques especulativos y la extorsión política orientada a garantizar el pago y a evitar que de esa forma se afecte no solo a la imagen como deudor de España sino a la divisa europea… o se cambia de política, algo a lo que no parece estar muy dispuesto el gobierno ni para lo que se ha generado el clima y el poder social que pudieran hacer factible el cambio de estrategia.

Lo que está ocurriendo entonces es que, en lugar de que España viva una evolución de la crisis más o menos acompasada con el resto de los países centrales de la Unión Monetaria, sufre lo que llamamos un típico impacto asimétrico con respecto a ellos y como consecuencia, en este caso, de la debilidad añadida que le produce su modelo económico agotado.

El problema al que ahora se enfrenta España es el que advertimos muchos economistas en su día: una unión monetaria imperfecta que no dispone (porque se ha renunciado explícitamente a ello) de mecanismos de coordinación y reequilibrio.

Los teóricos de las uniones monetarias demostraron hace años que, en esas condiciones, es inevitable el desenganche de las economías impactadas, que sufren un deterioro en actividad y empleo que puede llegar a ser irreversible.

En esta coyuntura se añade además un factor que agrava la situación. Sabiéndose que es inevitable que se produzca, como se está produciendo, este desenganche, y conociéndose que la Unión Europea no tiene hoy día otra respuesta política que el más de lo mismo y ningún instrumento económico que pueda evitarlo, se está haciendo una verdadera y explícita llamada a quienes sostienen la deuda de la periferia europea, que seguramente no es ni la más elevada ni la más arriesgada desde el punto de vista de los compromisos de pago, pero sí la soportada por los estados política y económicamente más débiles y maniatados.

Es verdad que eso ha sido siempre así, o al menos eso es lo que ha ocurrido en los últimos decenios en diversos países y situaciones. Pero ahora el agravante es que, como secuela de los continuos ramalazos de la inconclusa crisis que vivimos, y como resultado de la financiación tan generosa de los bancos centrales y gobiernos a la banca internacional, la especulación financiera se encuentra de nuevo desatada.

La criminal paradoja que se está produciendo es que los bancos crearon la crisis, hundieron las economías, obligaron a que los estados se endeudaran para salvarlos y evitar la debacle y, puesto que ya no disponen de banca pública que hubiera podido hacerlo en otras condiciones, deben recurrir a los propios bancos privados que provocaron la crisis que así hacen ahora un negocio redondo suscribiendo la deuda. Y gracias al poder que mantienen impondrán condiciones draconianas a los gobiernos para que los recursos vayan, antes que nada, a retribuirla y garantizarla.

Finalmente, no se puede dejar de mencionar la debilidad añadida que provoca la peculiar situación política española. La derecha, en una gran parte formada y consolidada en torno a los grupos de poder nacidos del franquismo, no está dispuesta de ninguna manera a ceder en la presión continua al gobierno que, para colmo, se viene enfrentando a la crisis con análisis erróneos, zigzagueando, sin proyecto, cada vez con menos credibilidad y con un liderazgo social más debilitado que nunca. Y, por otro lado, los sindicatos no terminan de tomar el timón de los intereses de los clases trabajadoras y los grupos la izquierda del partido socialista se encuentran divididos y debilitados.

España lo tiene difícil. No puede hacer frente a la quiebra de un modelo y a la ofensiva especuladora por sí misma porque ni tiene fuerza endógena ni instrumentos para hacerles frente. No tiene salida sin Europa pero el neoliberalismo que impregna a esta Europa es el responsable de gran parte de sus males.

fuente: ATTAC

sábado, 13 de febrero de 2010

[REPÚBLICA] El juancarlismo, sustitución del franquismo

José A. Sanchidrián
El juancarlismo fue la mera sustitución del franquismo. La necesidad de homologarse políticamente con los países de nuestro entorno hizo que los grupos parlamentarios, ya permitidos en la fase terminal de la Dictadura como novedosa apariencia, se tornaran en partidos políticos, naturalmente a cuenta del Estado totalitario. La admisión de los viejos exiliados y de sus descendientes políticos bastó para rellenar un completo espectro estatal y hacerlo pasar por nacional, ahora “democrático”.

¿Quién podría alertar a la mansa sociedad española de esta maniobra, sobre todo después de que el juancarlismo aflojara el lazo de la censura a los agradecidos voceros públicos que ya se permitían medrar (algo que éstos glosaron como “libertad de expresión”)? ¿Acaso los avanzados europeos no practicaban semejante orden institucional?

El aparato totalitario del franquismo había succionado a la sociedad. Lo civil no podía existir sin desnaturalizarse a través de lo orgánico. La inanidad ante semejante monopolio del poder solamente era evitable con el amparo clientelar de los cabecillas del Régimen. Y para la actividad económica, sometida al Estado corporativista, ello era infranqueable. El juancarlismo de varios partidos lo continuó. El pajarillo nacido en cautividad se niega a abandonar la jaula aunque ésta esté abierta, sobre todo cuando la comida se sirve dentro. Todo es licencia estatal.

Los sindicatos verticales dejaron su lugar a las franquicias de los partidos de izquierda.

Y los patronos, ¡también se asocian!, algo que solamente tiene sentido para que su peso no sea insignificante cuando sólo pueden aspirar a ser pequeñas o, como mucho, medianas empresas. Es el neocorporativismo de la negociación colectiva, cuestión interna de la economía española, oráculo gubernamental para unos empresarios que no podrán prosperar, y tragicomedia de los trabajadores que deben perder. No. A ellos no les toca.

Los financieros de la Monarquía de Partidos se saben a salvo. La ruina de los demás les ha servido a ellos. Haciéndose con las antiguas empresas estatales, oportuna contrapartida de la alianza con la casta política del posfranquismo que todavía sostienen, han alcanzado el paraíso en el limbo económico de lo multinacional a través de la CEE, infernal condena para todos los demás.

fuente: Demos

domingo, 31 de enero de 2010

[CULTURA] Homenaje al Comité Internacional que salvó el Tesoro Español durante la Guerra Civil

Natividad Pulido

(En la imagen, algunos de los documentos del Archivo de Naciones Unidas en Ginebra, digitalizados por el Ministerio de Cultura y a los que ha tenido acceso ABC, como el Acuerdo de Figueres y el Inventario de los Tesoros de Arte Españoles, además de cartas y telegramas enviados, entre otros, por Timoteo Pérez Rubio y el duque de Alba)

Si, como dijo el artista Josep Renau, «las obras del pasado valen tanto más cuanto más se ha luchado por ellas», la colección del Prado -ya de por sí de incalculable valor- no tendría precio jamás. Así lo hicieron «hombres crédulos y magníficos», como relataba María Teresa León, «que, a pesar de no haber pisado jamás las salas del museo, salvaron para los inteligentes del mundo la maravillosa pinacoteca de Madrid». Son esos hombres de los que decía Antonio Machado que «no hablan de patria, pero la defienden con su sangre». Son todos aquellos que pusieron a salvo el tesoro artístico español (no sólo del Prado, sino de otros muchos museos, instituciones, iglesias y colecciones privadas) durante la Guerra Civil, llevándolo a partir de abril de 1936 en 71 camiones de Madrid a València, primero, y a Catalunya, después, para sacarlo del país en febrero de 1939, vía Perpiñán, con destino a la Sociedad de Naciones en Ginebra, cuando peligraba la integridad de las obras a causa de los bombardeos de la aviación.

Fue un periplo épico, en el que un grupo de gente, muchos iletrados, prefirió arriesgar sus vidas por salvar obras de arte, seguir con sus pies destrozados antes que subirse a un goya o un velázquez. Y es que, como le dijo Azaña a Negrín, «el Museo del Prado es más importante para España que la República y la Monarquía juntas... Si los cuadros desaparecieran o se averiasen gravemente, tendría usted que pegarse un tiro».

- Y Negrín no se pegó un tiro.

Afortunadamente, no tuvo que hacerlo: todos los cuadros regresaron sanos y salvos, con la excepción de dos goyas, «La carga de los mamelucos» y «Los fusilamientos del 3 de mayo», que volvieron del exilio con heridas de guerra (hoy ya curadas), a causa del choque del camión en el que iban contra un balcón.

Durante casi setenta años aquella odisea ha sido casi olvidada. Casi, porque hubo historiadores como Arturo Colorado que han sacado a la luz aquella gran aventura. Su exhaustiva investigación se recoge en «Éxodo y exilio del arte» (Cátedra). El propio Museo del Prado -nunca es tarde si la dicha es buena- rindió homenaje en 2003 a la Junta del Tesoro Artístico -esa «Cruz Roja del Arte» salvó más de 27.000 obras (140 toneladas de arte)- con la exposición «Arte protegido». Y se cumplió el deseo de Josep Renau: «Algún día se colocará a la entrada del Prado una placa advirtiendo al visitante del sobrevalor que la epopeya de 1936-1939 añadió a las obras que hay allí».

Pero aquella deuda se había saldado sólo a medias. Quedaba aún pendiente reconocer la labor desarrollada por un Comité Internacional de expertos, creado en enero del 39, que, generosa y altruistamente, defendió con uñas y dientes un patrimonio que no era de ellos. «La deuda que tenemos con el Comité Internacional, decía el pintor Josep Maria Sert, es doble e indiscutible. Una material y otra de orden moral; ambas de honor». Esa deuda se saldará mañana con un emotivo acto de homenaje «in memoriam» del Gobierno español al Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles, que presidirá José Luis Rodríguez Zapatero. El homenaje se enmarca dentro del ambicioso programa de actividades organizadas con motivo de la Presidencia Española de la Unión Europea.

Son tres los actos previstos, organizados por el Ministerio de Cultura y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. Por un lado, se entregará en el Prado la Orden de las Artes y las Letras a los directores de los museos e instituciones que colaboraron en el Comité (Louvre, Metropolitan, Rijksmuseum, Tate...)

Desgraciadamente, no queda vivo ninguno de sus protagonistas. Además, una exposición de carácter didáctico en el Paso de Recoletos, «Arte salvado» -recorrerá las mismas ciudades que el patrimonio evacuado en la contienda: Madrid, València y Catalunya-, y un congreso, «Patrimonio, Guerra Civil y Posguerra», que se celebrará desde mañana y hasta el miércoles en el Prado. Ambos los coordina Arturo Colorado, máximo especialista en la materia.

El Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, ha tenido acceso al Archivo de la Sociedad de Naciones de Ginebra y ha podido digitalizar toda la documentación relativa al traslado del Tesoro Artístico Español a Suiza durante los últimos meses de la Guerra Civil. Todo ese jugoso material podrá ser consultado no sólo en el Centro Documental de la Memoria Histórica, sino también, en los próximos meses, en internet. Concretamente, en el Portal de Archivos Españoles (PARES), que tan sólo el año pasado tuvo más de 124 millones de visitas.

(Llegada de las obras a la Estación del Norte de Madrid en septiembre de 1939, procedentes de Suiza)

- A la luz de los faros.

Un valiosísimo tesoro al que ha tenido acceso ABC y en el que hallamos cartas, telegramas, fotografías y documentos tan destacados como el Acuerdo de Figueres (firmado a la luz de los faros de un coche, porque no había electricidad, permitió el traslado y fijó las condiciones de la evacuación a Ginebra) o el inventario completo de las obras de arte que viajaron a Suiza. Además, Cultura ha colaborado con Aitana Alberti en la reedición del libro de su madre, María Teresa León, «La Historia tiene la palabra: Noticia sobre el salvamento del Tesoro Artístico de España». El primer investigador que tuvo acceso a este tesoro fue Arturo Colorado, para quien «no es justo atribuir el éxito de la evacuación a Alberti y María Teresa León. Ella intervino en la evacuación a València en la primera etapa, durante un periodo muy corto, que además no estuvo caracterizado por las mejores condiciones de embalaje y transporte. Alberti era sólo su acompañante».

Colorado, que desvela a ABC quiénes fueron los verdaderos protagonistas de esta historia y traza sus perfiles en estas mismas páginas, narra cómo fue su encuentro con este archivo tantos años oculto: «Tuve la suerte de que, investigando las pinturas de Sert en el Palacio de Naciones, se acababa de desclasificar toda esta documentación y pude acceder a este tesoro. Había una historia que sacar a la luz». El acto de mañana es, para él, «muy emotivo, pues supone la culminación de muchos años de investigación. Se va a reconocer la deuda que tenemos todos los españoles con aquellos que salvaron nuestro patrimonio, cuyo pago llevo años reivindicando».

- Un precedente.

Destaca Arturo Colorado la labor pionera de aquel Comité Internacional como «precedente de solidaridad internacional por un patrimonio en peligro, del concepto de patrimonio de la humanidad. Salvó un patrimonio que no era suyo, pero que era de todos. Sus miembros dirigieron después en sus países, cuando estalla la II Guerra Mundial, la evacuación de sus propios patrimonios. El modelo español de evacuación fue seguido en los países democráticos en guerra: Francia, Holanda, Bélgica, Reino Unido. La normativa internacional sobre protección del patrimonio, que planteaba una protección «in situ» en los propios museos, se cambió, tras la experiencia española, por la evacuación». ¿Pudo perderse alguna obra? «No. En cuanto a lo que fue controlado por la Junta del Tesoro, todo lo que salió de España volvió a España».

- Los protagonistas de un salvamento inernacional.

Timoteo Pérez Rubio.- Presidió la Junta Central del Tesoro Artístico. fue firmante como testigo del Acuerdo de Figueres, acompaó a las obras hasta Ginebra y participó en su inventario. Casado con Rosa Chacel, el pintor se exilió a Brasil, donde murió en 1977.

Josep Maria Sert.- El pintor tuvo un papel central en la creación del Comité Internacional; fue su gestor. Gracias a sus relaciones en todo el mundo y su gran prestigio, aunó voluntades, puso de acuerdo a los museos y a la Sociedad de Naciones.

D. David-Weill.- Banquero de origen judío y aficionado al arte, atesoró una importante colección, que fue requisada por los nazis. Fue el presidente del Comité Internacional. No logró que Franco reembolsara los gastos del viaje de las obras a Suiza.

Jacques Jaujard.- Era subdirector del Louvre (más tarde fue director) y delegado oficial del Comité Internacional. Negoció con el Gobierno de la República el Acuerdo de Figueres. Participó con Pérez Rubio en el traslado e inventario de las obras.

Neil MacLaren.- Fue el observador británico del Comité Internacional y firmante también del Acuerdo de Figures. Sus detallados artículos en prensa sobre el proceso de evacuación le convierten en el principal testigo de aquella gesta.

fuente: ABC

sábado, 30 de enero de 2010

[REPÚBLICA] ¿Felipe VI o república?

Roberto Lertxundi
senador por Euskadi del PSE-EE

En las fechas de cambio de año se producen reiteradamente los mensajes del Rey de España, tanto en Nochebuena como el 6 de enero, día de la Pascua militar. Se han convertido en un elemento clásico del calendario navideño, sin más objetivo que recalcar la existencia de Juan Carlos de Borbón y de la institución monárquica. El contenido de dichos mensajes carece habitualmente de interés: todo el mundo sabe, es de conocimiento público (incluidos todos los comentaristas, politólogos y tertulianos, que actúan como experimentados 'mensajólogos') que los textos se redactan en La Moncloa y que los funcionarios o asesores de turno ponen en la real boca lo que resulta interesante al Gobierno del momento: de ahí la permanente llamada a la responsabilidad, a la unidad, a la búsqueda de acuerdos, al consenso... Si repasan los mensajes de los últimos 25 años, verán que, salvo acontecimientos de actualidad, los mensajes presentan mínimas variaciones, siendo irrelevante en qué año se emiten y qué partido (PSOE o PP) ocupa el Gobierno del país.

Quizá sea éste el principal valor de los mensajes reales: la nula importancia de sus contenidos, la no implicación con los problemas y con los planteamientos políticos. De esa manera la Monarquía se sitúa en el lugar que le otorga la Constitución: el Rey reina pero no gobierna, la Carta Magna lo coloca en esos márgenes y hemos de admitir que el aburrimiento de los mensajes reales comporta un dato de normalidad constitucional. De ahí que, no teniendo de qué discutir, este año se haya polarizado el debate en torno a la emisión del mensaje navideño por el segundo canal de la ETB, la televisión pública vasca. En mi opinión, un debate absurdo porque, dada la amplísima oferta televisiva, cualquiera puede elegir un canal en el que no esté actuando el monarca. La protesta nacionalista no ha sido una protesta antimonárquica, sino estrictamente antiespañola, una pataleta respecto a las relaciones Euskadi-España.

Efectivamente, el PNV nunca ha hecho ascos a la institución monárquica, ni en su periodo fundacional, ni en los años setenta, durante la Transición. Recuerden todo aquello del 'pacto con la Corona', que en boca de Xabier Arzalluz era la expresión máxima de la soberanía foral vasca. Con toda probabilidad, el PNV habría discutido igual si en lugar del Rey el mensaje lo hubiera realizado el presidente de la república española. La oposición nacionalista (de todo el abanico partidario) a la emisión del mensaje no es antimonárquica, es estrictamente antiespañola. Me parece positiva la decisión del Consejo de EITB de emitir el mensaje: no pasa nada, no significa ningún cambio de fondo y encaja bien con el propósito de una normalización del papel de Euskadi en el conjunto del entramado político español.

Dicho todo esto, resulta sorprendente que en todas estas polémicas no se haya entrado a discutir prácticamente nada sobre el propio significado de la Monarquía en España. Aunque fuera de manera especulativa y sabiendo que no forma parte de lo que se considera políticamente correcto. Es evidente que, digan lo que digan los nacionalistas vascos, Euskadi es tanto o tan poco monárquica como el resto de España. No ha habido mediciones adecuadas del respaldo al 'juancarlismo', pero si atendemos a los sondeos demoscópicos puede presumirse bastante más amplio de lo que nos gustaría a los republicanos de razón y corazón. Y es en torno a esto donde puede plantearse alguna reflexión acerca del futuro de la Monarquía en España. Ahora que ni el tema es urgente ni es una demanda de la actualidad política, y que encaja, por tanto, perfectamente en el terreno de la reflexión.

Y es que en los últimos tiempos hemos asistido a cosas tan extrañas como la petición de intervención real en el caso de la pacifista saharaui Haidar por parte del líder de Izquierda Unida, fuerza de clara orientación republicana, pidiendo al monarca que asumiera funciones que no le otorga la Constitución. O Joseba Egibar, calificando como «súbditos» en lugar de 'ciudadanos' a los que no piensan como él en esta materia.

Kepa Aulestia, en uno de sus interesantes comentarios, escribía un par de afirmaciones muy precisas en torno a esta situación: «La emisión del discurso del Rey en el canal vasco, no supone un cambio sustancial en el juego político». «Retrato de un país al que no le sobra el Rey pero que nunca pedirá más monarquía». Ése es el quid de la cuestión. La leal gente republicana, la que entiende que la democracia casa con la república y no con la monarquía hereditaria, otorga a Juan Carlos I el papel de monarca de la Transición y no está dispuesta a aceptar el trágala de una dinastía juancarlista. El fondo del debate es si el hecho de que Juan Carlos I haya sido el monarca del pacto de la Transición obliga a la democracia española a otorgar el mismo papel a sus herederos. Creo, en buena lid, que puede perfectamente plantearse lo contrario: la Monarquía de la Transición es transitoria y a partir de ahí no hay nada predeterminado.

El Rey ha cumplido su papel, con luces y sombras, como siempre que hay largos periodos de protagonismo; ha sido discreto y ha facilitado el desarrollo constitucional. De acuerdo, pero después ¿qué? ¿Por qué España tiene que ser monárquica como consecuencia indirecta de los pactos constituyentes? Éste es el debate. Al padre se le agradecen los servicios prestados, pero a los demás se les envía educadamente a la vida civil, como cualquier familia española. Caminos hay para modificar la Constitución -por cierto, Felipe VI no cumpliría lo más elemental de la Ley de Igualdad que obliga a toda la ciudadanía-, incluida la iniciativa popular de referéndum para que la gente se pronuncie sobre el posjuancarlismo. Y ahí seguro que nos encontramos mucha gente que interpreta a la actual monarquía española como un pacto de equilibrio de fuerzas en un momento determinado, pero que carece de potencialidad más allá de su protagonista principal.

Y si se legitiman ganando en referéndum, se establecería una situación nueva, contemporánea, no hereditaria de los miedos y equilibrios de los años 70. El debate está servido.

fuente: El Correo

jueves, 28 de enero de 2010

[PROGRESO] El Consejo Económico y Social considera una 'chapuza' la Ley de Economía Sostenible

El Consejo Económico y Social (CES) se sumará a las críticas despertadas por la Ley de Economía Sostenible si, como está previsto, aprueba este jueves un duro Dictamen contra el texto remitido por la vicepresidenta económica, Elena Salgado. En este documento, al que ha tenido acceso nuevatribuna.es, el órgano consultivo critica aspectos esenciales de la ley, tanto en su forma, como en su fondo, y en concreto, contra lo que califica de “nulo” desarrollo de la dimensión social que, a su juicio, debería tener la propuesta ‘estrella’ del Gobierno Zapatero.
Justificar a ambos lados
Tras lanzar diversas cargas de profundidad contra “la técnica legislativa” utilizada en la elaboración del Anteproyecto, el CES repasa las carencias de los asuntos de fondo, entre ellos, la ausencia de estudios de impacto económico y, en particular, “el prácticamente nulo desarrollo de la dimensión social del patrón de crecimiento que la Ley pretende impulsar”.

Respecto a la técnica legislativa, el CES manifiesta que “no resulta adecuada” para abordar “los múltiples cambios normativos que se incorporan”, mientras que critica carencias esenciales como la falta de una exposición de motivos.

El Consejo critica la mezcla de medidas estructurales y coyunturales en un solo texto que debería haber tomado la forma de “piezas separadas”, en especial en aquellos aspectos que tienen que ver con leyes de carácter orgánico, entre las cuales, cita el capítulo relacionado con la Formación Profesional.

- Ley anti-descargas.

Por otro lado, el CES echa leña al fuego sobre la supuesta improvisación con que se ha elaborado la norma al destacar que, mientras algunas regulaciones permanecen a un nivel de “términos muy generales”, en otras ocasiones “descienden a un nivel de detalle más propio de un desarrollo reglamentario”. A modo de ejemplo, se refiere a la polémica disposición final primera, que contempla el cierre de las webs con enlaces a páginas que permitan descargas gratuitas.

El CES considera que "con el fin de ofrecer un marco legal suficientemente claro, predecible y generador de certidumbre para todos los actores involucrados, usuarios y operadores, que a la vez conjugue los diferentes derechos e intereses en juego, se debería producir una reforma integral del marco regulatorio de la protección de la propiedad intelectual y de la normativa de aplicación que regula el funcionamiento de las Entidades y Sociedades de gestión de derechos de autor".

Por último, el dictamen propuesto por la comisión especializada del Consejo hace notar la falta de un análisis riguroso del impacto económico que provocará la Ley. “Sería necesario realizar un mayor esfuerzo en cuantificar el impacto económico de las medidas contempladas en el Anteproyecto”, concluye.

- 'Nulo' desarrollo social.

Entre sus observaciones generales, el Consejo dedica un apartado especial al aspecto social que contienen los 137 artículos del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible. “El Consejo Económico y Social quiere llamar la atención sobre el prácticamente nulo desarrollo de la dimensión social del patrón de crecimiento que la Ley pretende impulsar”, insiste.

En este sentido, el Consejo recuerda que “no existen a lo largo del articulado más que menciones muy esporádicas” a objetivos como el “empleo de calidad”, “la igualdad de oportunidades” y “la cohesión social”, a pesar de que figuran entre las principales metas que la Ley pretende lograr.

En concreto, el Consejo enumera una serie de asuntos cuyo desarrollo el Anteproyecto “debería contemplar” como son la protección social, el sistema educativo, el sistema sanitario, las políticas demográficas, la creación de empleo de calidad, el desarrollo rural y agrario, y, especialmente, “el desarrollo industrial”.

- Control de los reguladores financieros.

Tampoco las medidas previstas para sentar las bases que limiten los efectos de una crisis financiera en el futuro salen indemnes del análisis del CES.

Aunque el Consejo estima que "con carácter general, las normas contenidas en este Capítulo responden a (dicho) objetivo", también advierte de que "algunas de las iniciativas planteadas se anticipan a normas internacionales y comunitarias sobre el sistema financiero, actualmente en fase de discusión, que podrían afectar al contenido del Anteproyecto al requerir modificaciones en un periodo de tiempo relativamente corto".

fuente: nuevatribuna.es

miércoles, 27 de enero de 2010

En defensa de la cultura, el progreso y la unidad por la República

Poco a poco, los valores más reaccionarios que dominaron el mundo durante siglos, avanzan de manera preocupante en Europa y en especial en nuestro país, tratando de cercenar o liquidar los espacios de libertad que hombres y mujeres como nosotros conquistaron con sacrificio y valor a lo largo de la historia.

España vive hoy una auténtica involución, que alcanza al ámbito de la cultura y la educación, dirigiéndose año tras año hacia una oscuridad cada vez más profunda, a través de un sistema de enseñanza cada vez más deficiente en medios, herramientas y contenidos, pero también a por del intento de transformar el mero ocio en valores culturales, con un despliegue de ofertas tan apabullante que apenas se puede distinguir entre calidad y banalidad en la superficie. Tenemos, eso sí, una cultura cada vez más mercantilizada que, como en otros aspectos ciudadanos, ha consolidado una oligarquía económica y política que se aleja día a día de la ciudadanía y de los objetivos que debieran ser prioritarios en nuestra sociedad.

La grave crisis económica en el mundo, y concretamente en España, ha demostrado además, que de nuevo son los trabajadores y trabajadoras quienes tienen que soportar sobre sus hombros los desmanes de una oligarquía empresarial y financiera, que sale de ésta más reforzada si cabe. Además, la corrupción que se ha incrustado en la sociedad española, en muchos cargos públicos, en las empresas, etc, interesadas únicamente por su riqueza y éxito personales e impulsados por una sola pasión: la codicia.

Nos encontramos, por tanto, en un momento crucial en la historia de España. Una nueva generación, a la que no le tocó ratificar con su firma el olvido de lo que fueron la libertad y la democracia en nuestro país - un pacto de amnesia que dura ya tres décadas - , empieza a recuperar la memoria y a plantear lo que entonces no estaba permitido.

En los últimos tiempos, el cuestionamiento de la institución impuesta por el franquismo se hace cada vez más fuerte. La monarquía española, no sólo no es democrática (nunca una monarquía lo és) ni carece de la legitimidad que otorgan las urnas, sino que hace uso de los fondos públicos del pueblo español de manera absolutamente opaca y sin rendir cuentas a nadie.

Por ello, la construcción de una nueva República que determine el sistema de gestión del Estado Español, cobra cada vez más actualidad y va abandonando progresivamente el rincón de lo impensable, para convertirse en una posibilidad cada vez más cercana y asequible.

Con la inmensa alegría y el optimismo de vislumbrar un nuevo país de justicia, progreso y cultura, nosotros y nosotras, pertenecientes al mundo de la cultura y el espectáculo, las letras, las artes, la investigación y las ciencias, los sindicatos de clase, las organizaciones sociales y políticas, las asociaciones culturales, ateneos republicanos, colectivos de estudiantes, medios de comunicación, ciudadanos y ciudadanas de toda condición armados de valor para iluminar una sociedad nueva, declaramos nuestra identificación plena y activa con los valores republicanos de la libertad y dignidad humana, de la solidaridad entre los pueblos y la fraternidad entre quienes habitan nuestro país, sea cual sea su lugar de procedencia, y anunciamos nuestro compromiso con la Tercera República.

Proclamamos por tanto nuestro compromiso con la unidad de todo el movimiento republicano, siempre de progreso y con todas sus ideologías, y anunciamos una ofensiva cultural y política en todos los frentes para lograr la hegemonía de los valores republicanos dentro de la sociedad española y la apertura de un Proceso Constituyente por una República que defendemos como profundamente justa, culta, participativa y solidaria, donde el protagonismo se otorgue al conjunto de la ciudadanía, frente a cualquier oligarquía económica o política.

Hoy, la luz de la memoria de quienes nos precedieron ilumina nuestro futuro. Los y las descendientes de la Segunda República seremos quienes engendren la Tercera, porque aunque quisieron cortar todas las flores, nadie podrá detener la primavera.